Opinión

Marrones tintes

 

– Hola. Me llamo Mosto, el gato del que escribe y sobrino del europeo común que pasó a la historia como el gato de Schrödinger por habitar en el cuántico umbral de la existencia y la nada al mismo tiempo siempre que la caja permanezca cerrada. Allí sigue. No os entiendo mucho como humanos, pero bueno, vosotros tampoco. Os gusta dar vueltas a las líneas rectas. ¿Dónde le veis la gracia a encerrar a mi tío con veneno para saber si la ha palmado? Qué  necesidad de demostrar que un gato está vivo mientras lo persigues…

>> Como felino, dedico el inter-siestas a afilarme las uñas y hacer un mal tolerable, esconderme entre libros, aumentar el ritmo cardíaco de mi poseído con mis equilibrios junto al reloj de arena y cosas así. No suelo hacer caso más que a mi instinto. Me da sueño, a dormir. Hambre, o como o maúllo. ¿Quieres jugar? Bien, búscate un entretenimiento, yo paso, te haré saber que ha llegado el momento justo cuando a ti no te vaya bien. Y jugarás. Yo lo sé.

>> Una cosa que nos hace mucha gracia cuando nos juntamos en gatifamilia es ése debate que se trae Alberto con las visitas acerca del aquí y el ahora. Su ataque en forma de depresión o angustia o prisa. En el mundo gatez no sabemos muy bien que es, pero nos relamemos la bigotada escuchándoos.

>> Sabemos que al hambre debe seguirle la ingesta de comida que es seguida por la digestión y rematada con la siesta. Al desperece la mala idea aparece y con ella la épica picia, que termina por agotar la batería. ¿Y qué viene después? Las ganas de merienda, oh sorpresa. De vuelta al comienzo del virtuoso círculo vital.

>> Somos, por lo tanto, tan de ahora como cualquiera de vosotros, es cierto. Ahora sueño, dormir. Ahora hambre, masticar. Ahora gatunismos, uñas afilar. Es obvio ¿no? ¿Os hacen falta experimentos y tratados filosóficos y ensayos de intelectuales o seres con barba y gafas de pasta para entender que no hay nada más necesario que atender la necesidad que surge ahora?  ¿Creéis acaso que comer dos veces el lunes te va a convalidar el hambre del jueves? ¿Eh, vidente mente?

>> Y ahora te cuento con lo que más nos reímos de vosotros. Sí, has leído bien, de vosotros. Os liais muchísimo con un asunto que no es poco importante. Os venís arriba con lo de satisfacer la necesidad inmediata hasta el punto de ser capaces de meteros solitos en la caja con el veneno. ¡Miau! ¡Un ahora! Y para adentro. ¡Qué más dará el luego! ¿Verdad?

>> Moraleja gatuna: ¿Nos habéis visto alguna vez relajando el vientre en un sitio que no sea la caja de arena? Te explico, es porque no nos gusta comer, hacer equilibrios, jugar a solas u obligarte a jugar, sestear o cualquier predecible cosa que nos pueda apetecer después entre marrones tintes.

 


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