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Carla Antonelli: “A los transexuales nos sacan a patadas del armario”

Carla Antonelli es el nombre artístico de Carla Delgado Gómez. Actriz, política y reconocida activista de los derechos del colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, es diputada en la Asamblea de Madrid desde el 2011 por el PSOE. Este miércoles ha participado en el curso ‘Homosexualidad, bisexualidad, transexualidad y heterosexualidad. Deconstruyendo el privilegio cisexual’ que se desarrolla en la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca y que esta mañana inauguró el rector, Daniel Hernández Ruipérez.

P.- ¿La discriminación de los transexuales es una de las más crueles?

R.- Indudablemente. Las discriminaciones son múltiples. En el caso de las mujeres transexuales, por ser mujeres y transexuales, y en el caso de las lesbianas, por lesbianas y por por ser mujeres.

Con el matrimonio igualitario se lanzó un mensaje de equidad, porque gays y lesbianas adquirían el derecho a contraer matrimonio. Para los transexuales la ley identidad género posibilitó el cambio de nombre y sexo en el DNI, cono todo lo que eso te va a solucionar toda tu vida: acceso a un trabajo, alquiler de una vivenda, viajar a terceros países,… Hablamos de la plena integración en el tejido social.

Eso fue un paso importantísimo, pero aún quedan muchas cosas más, como los menores transexuales también, porque parecía que eso no existía y que la transexualidad era una cosa que cuando eras mayor de edad se te aparecía la Virgen de Lourdes y veías que eras una persona transexual. La sociedad de psiquiatría americana y la española también saben que existe esta situación y suele aflorar sobre los 4, 5 o seis años.

Tiene que haber una normativa específica que se aplique y no quede en tela juico para nada sobre cómo actuar.

P.- ¿España está prepara para asumir este tipo de avances?

R.- Todo lo que es nuevo normalmente suele asustar, porque el ser humano de por sí tiene tendencia al inmovilismo, pero al mismo tiempo vemos que cuando suceden las cosas y las revoluciones, vemos que no pasa absolutamente nada y siempre vamos hacia mejor y ganamos en esos aspectos. Recordemos el matrimonio igualitario. Parecía que España se iba a romper en dos y no ha pasado nada. A los seis meses se olvidó todo. Ni se ha roto España ni se han comido a los niños.

P.- En su caso particular y por su condición, ¿tuvo algún problema su vida laboral y personal?

R.- Viví el franquismo hasta los 15. A los 17 me fui de mi casa y en esos momentos se vivía igual que en la dictadura, porque las fuerzas del orden aún nos pegaban palizas en comisaría. Íbamos a la cárcel porque la ley de peligrosidad social no se derogó hasta 1979, bien entrada la democracia.

P.- ¿Y ahora?

R.- Estoy más segura pero sigue habiendo discriminaciones, claro. El director de Telemadrid en las primeras comisiones me trataba en masculino. Protestamos y él dijo que no, pero en las siguientes comisiones ya se dirigía a mí en femenino. Durante los plenos de la Asamblea hay vídeos donde se ve a alguna diputada que se solivianta cada vez que intervengo.

La única realidad es que lo grande de la democracia es que podemos estar en la Asamblea y mirar de frente a todas esas personas que posiblemente sean hijos o nietos o los mismos que nos daban palizas en comisaría o nos metían en la cárcel. Hoy no les queda otro remedio que mirarnos a los ojos y decirte señoría.

Eso es lo que se tienen que tragar muchas de esas personas que viven anquilosadas en el pasado y a los que no les molestaría nada volver a aquella España en blanco y negro o con las camisas azules por ponerle algo de color.

P.- ¿Usted cómo dio el paso e hizo la salida del armario?

R.- Las personas transexuales no salimos del armario. Nos sacan a patadas. Hay un momento de la transición en el que es obvio el cambio. En esos momentos es cuando más rechazo social puedes tener, porque se hace evidente.

Luego pasamos a un cierto tipo de armarios en el sentido de que si tú eres una persona invisible (y ahí lo reflejaba muy bien la película ‘Transamerica’), lo que buscas es pasar completamente desapercibido como hombre o como mujer.

P.- ¿Qué consejo le daría a quien no se atreve a dar el paso?

R.- Que debemos viajar a la utopía, donde ya no sea necesario reclamar absolutamente nada. La utopía es donde no sea necesario visibilizarse. Son necesarias las personas transexuales visibles y, sobre todo, en aquellos puestos que vamos escalando en la sociedad. Visibilizarlos, que somos bomberos, policías, guardias civiles…

A una niña transexual, Alba Romero, le costó todo lo habido y por haber conseguir el puesto en la Guardia Civil, pero como dijo ella en aquel momento: de aquí no me echan ni con agua caliente. Es una cuestión de Perogrullo.

Las personas están preparadas para desarrollarse en cualquier ámbito social siempre y cuando estén preparadas. Lo que pasa es que a veces se actúa bajo prejuicios y estereotipos. Hay que visibilizar y normalizar la realidad.

¿Qué les aconsejo? Que cada persona sea ella misma. Que miren su vida con libertad y si tienen que dar ese paso que pongan en una balanza lo que va a ser tu mejor felicidad. No es una cuestión de decisión. Es una cuestión de que eres y no hay más leña que la que arde.

 

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