Castilla y León

«¿Cuántas chorradas hay que hacer para que se muera una persona?»

Igea pide prudencia y evitar las cañas y cenas de empresa

“Sean mejores de lo que somos los gobernantes”, pidió este jueves a los ciudadanos el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, ante la falta de un acuerdo nacional y para que no haya medidas por parte de cada comunidad autónoma diferentes. Por ello, insistió en apear a la sociedad para que “no se estropee” lo que se ha conseguido en estos meses de la segunda ola, en referencia a la reducción de la incidencia acumulada.

 

Igea manifestó la “desesperación de vivir en un país en el cual tengo un presidente del Gobierno, un gobierno que está haciendo cálculos con una cosa que para mí no tiene precio. Por favor, sean prudentes, por favor. Son miles de muertos los que llevamos», dijo.

Defendió que la directora de Salud Pública de Castilla y León pidiera hace una semana al Ministerio de Sanidad que se permitiera a las comunidades tomar medidas en función de su evolución epidemiológica, algo que concedió el Ejecutivo este miércoles a las autonomías y que la Junta criticó este jueves, cuando el propio Igea afeó al Ejecutivo que «por la mañana dijera que no les temblará la mano (para decretar restricciones duras) y por la tarde nos diga que hagamos lo que nos parezca».

Reiteró que en Castilla y León «las medidas se toman de acuerdo a la situación epidemiológica y de acuerdo al semáforo de alertas epidemiológica». Las adoptadas en el último mes han permitido reducir drásticamente la incidencia acumulada, pero no lazó las campanas al vuelo. «Eso no nos consuela, porque esto es cómo termina», señaló poco después de que la consejera de Sanidad advirtiera de “una mala sensación” en un cambio de la tendencia en Castilla y León.

«Lo que pedimos a todos, al Gobierno, a nosotros mismos y a los ciudadanos es que tengamos sentido común. hay días que me parece que nos hemos vuelto locos, que no entendemos de qué estamos hablando, que tiene que morirse nuestra madre, nuestro padre,… ¿Cuántas cañas, cuántas cenas de empresa, cuántas chorradas hay que hacer para que se muera una persona? Es un absoluto despropósito», comentó.


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