Opinión

Poner el foco

 

La importancia de poner el foco, de enfocar y dirigir el enfoque. Y no me refiero al foco de luz nuevo con bombilla grande con el que os grabo y trasmito las prácticas online, si no al foco de atención. Bienvenido a tu columna de yoga.

Como dice ese frase: “el que se mueve en la foto no sale”. Pues esto es un poco lo mismo. Si mi atención está en otro lado cuando estoy haciendo una postura de yoga, de nada sirve. En yoga practicamos asanas, y lo que hace que sean asanas y no solamente posturas físicas es la respiración consciente y la concentración en el momento que ahora mismo estás viviendo en esa postura.

Aunque mi postura sea fantástica como de portada de Yoga Journal, con unas mallas molonas y un decorado genial, no sirve de nada si mi mente está fuera, si el foco de atención no está colocado aquí y, por ejemplo, estoy pensando que se me han acabado los tomates para cenar… No estoy enfocando bien.

Traer el foco significa que cuando me doy cuenta, soy consciente de que estaba pensando en los tomates y ahí vuelvo a colocar mi atención en la respiración y en las sensaciones que tengo.

En yoga hay un aspecto que trabajamos siempre y es la autopráctica, lo mejor que puedo trasmitiros es que escuchéis vuestro cuerpo y los sentires de ese día, aunque estemos practicando en un grupo de veinte personas, estamos con el foco puesto en nuestra propia práctica. Y así es como voy a encontrar mis propios beneficios y ese encuentro conmigo mismo.

En yoga disponemos de una herramienta muy potente que se llama drishti, o mirada enfocada, es una herramienta para desarrollar una intención concentrada. Trato de mantener en el tiempo mi mirada en un punto fijo y esto me va a ayudar por ejemplo en las posturas de equilibrio.

El drishti nos ayuda a evitar la desconcentración y la dispersión mental. Elige un punto donde tu postura no varíe, es decir, donde no se modifique tu cervical o tu cabeza, ese lugar suele ser enfrente de ti y cerquita, puedes imaginar que miraras hacia el fondo de la tierra.

Y si damos, como me gusta hacer en las clases, una mirada a ese yoga cotidiano, el que se da y practicamos fuera de la esterilla, muchas veces mirar hacia donde tengo que mirar me ayuda en la dirección que quiero tomar. Si voy despistado por la vida seguramente me pase la salida o llegue a una carretera equivocada. Así que pon el foco y dirígete a tu propósito. Y si tu GPS interno te dice eso de: “Se ha perdido la señal”, la práctica de yoga y meditación siempre es una buena aliada para “recalcular ruta”. Resumen: foco y ¡acción! Que tengas un buen día y cuides tu energía.

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