Opinión

Las ovejas y el lobo

 

La Junta de Castilla y León  ha hecho todo lo posible para impedir que el lobo ibérico fuera incluido en la Lista de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, es decir, que deje de ser especie cinegética pero al final, el Ministerio para la Transición Ecológica ha incluido a este animal en la lista.

Asociaciones ecologistas, naturalistas y científicas proponían que así se hiciera, y no por capricho o por amor a este mítico animal salvaje, sino porque consideran que es una especie importante para la conservación de los ecosistemas y así lo avalan numerosos expertos.

En esta asociación, Comité Antinuclear y Ecologista, nos alegramos de que después de muchos años de intentarlo, se haya logrado dar el paso hacia una protección más eficaz. Recordamos que la especie estuvo a punto de extinguirse en los años 70 y de que fue Félix Rodríguez de la Fuente el que logró salvarla.

La Junta de Castilla y León cifra en 1000 lobos, en 125 manadas, la población existente en nuestra región. La verdad es que estamos lejos de saber exactamente cuántos hay, pues nunca se ha hecho un censo riguroso.

Para la Junta de Castilla y León la presencia del lobo es casi incompatible con la explotación de la ganadería extensiva, pero eso es falso. Desde siempre el ganado coexistió con los lobos, incluso cuando eran mucho más numerosos que en la actualidad. El problema de la ganadería extensiva no es el lobo, son los precios insuficientes que se pagan al ganadero por sus productos.  Pero la Junta, siempre atenta a las propuestas del mundo de la caza, pretende enfrentar a ganaderos y ecologistas para desviar la atención del verdadero problema a la vez de mantener a esta especie dentro del catálogo de las cinegéticas.

Durante siglos, los ganaderos sabían cómo guardar y proteger el ganado en las majadas y cuadras. Con la ayuda de los perros adiestrados, la protección de los mastines y prácticas ancestrales, los lobos se mantenían lejos del ganado. Lo que casi nunca se dice es que el lobo no suele atacar al ganado porque es de costumbres alimentarias muy rutinarias. Sencillamente, las ovejas o los terneros, no le gustan. Cuando un lobo opta por matar ganado doméstico entra en una conducta que la manada considera errática y es muy posible que acabe muerto por su propia manada o antes, por los ganaderos.Solo atacan al ganado en situaciones de extrema necesidad, pues este animal es muy listo y sabe el peligro que corre cuando se acerca al hombre.

La inclusión del lobo en un régimen de protección especial supondrá, y así debe serlo, y los ganaderos también exigirlo, que se apoye económicamente a las explotaciones ganaderas en régimen extensivo, desde la Junta y desde el Ministerio para la Transición Ecológica.

Por: Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca 

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