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Tardaremos años en saber si hubo vida en Marte

El Perseverance empezará a enviar muestras a la Tierra en dos semanas

El Perseverance, el rover de la la Nasa que está equipado con un sistema de calibración de la Universidad de Valladolid (UVa), llegó el jueves a Marte pero tardará, al menos, dos semanas en empezar a enviar las primeras muestras a la Tierra aunque el  investigador de la UVa Fernando Rull apuntó este viernes que la confirmación de la existencia de trazas de vida en el planeta rojo durará años, tras muchas deliberaciones de los científicos que deberán determinar si ha habido alguna actividad biológica.

 

Ical.- «Sabemos que el rover está sano y salvo sobre la superficie, según los millones datos de la telemetría recogidos en el proceso de descenso, pero ahora hay que chequear que toda la maquinaria del vehículo y sus instrumentos asociados estén correcta. Una vez que todo esté chequeado, comienzan las operaciones de la toma de muestras y de movimiento sobre la superficie», expuso.

El físico e investigador espacial señaló, según declaraciones recogidas por la Agencia Ical, que el Perseverance recogerá todo los datos para enviarlos a la Tierra y analizarlos por el equipo científico. Será un trabajo arduo para determinar si hay materiales orgánicos de actividad biológica. «Las discusiones  entre los científicos durarán mucho tiempo, incluso años, y no será fácil que salga una noticia al público diciendo que se han detectado signos inequívocos de vida pasada en Marte y determinar si es producto de la actividad biológica o no», subrayó.

Acompañado del rector de la UVa, Antonio Largo, para explicar cómo había sido el aterrizaje del vehículo, las primeras horas en Marte y los siguientes pasos de la misión, el profesor Rull puso el ejemplo del meteorito de Marte que cayó en la Antártida, que durante años suscitó una gran controversia sobre si el origen era biológico, que demostraba signos de vida, y, al final, la discusión no se zanjó. «La razón es bastante sencilla por que cuando un ser vivo como una bacteria o un hongo produce determinados compuestos químicos, producto de la actividad biológica, pero por sí son solo no son indicativos fehacientes de que se ha producido. Si pilláramos al bicho ‘in situ’ haciendo esa actividad sería inequívoco. Es extremadamente difícil saber si esos productos vienen de procesos físico químicos o bien de la actividad biológica», sentenció.

Y es que una de las misiones de Mars 2020 de la Nasa es la búsqueda de posibles trazas de vida, sobre todo pasada, en el planeta rojo. Una evidencia clara de que posibles compuestos orgánicos que se detecten tengan origen biológico, que representaría un descubrimiento de extraordinaria importancia para la humanidad, ya que permitiría hablar de que nuestra forma de vida no es la única posible en el Universo, ni siquiera en el sistema solar. También, se indagará en la historia geológica comparada Tierra-Marte y su evolución a lo largo del tiempo, con especial interés en al papel que ha jugado el agua. «Si esas muestras tuvieran un origen biogénico, producto de la actividad biológica, sería un descubrimiento mayor en la historia de la Humanidad por que significa que no estaríamos solos en el Universo», destacó el investigador.

La misión acaba de empezar y ahora queda mucho trabajo por delante. Por ejemplo, uno de los investigadores del equipo de la UVa José Antonio Manrique se desplazará al centro de control de Toulousse, en Francia, el próximo mes de marzo para comenzar la labor de la recogida de datos y la calibración cruzadas de las diferentes técnicas empleadas en la misión.

El Perseverance va equipado con un conjunto de siete instrumentos científicos, uno de ellos que va  instalado en el mástil es el Supercam, un sofisticado aparato, cuyo complejo sistema de calibración ha sido dirigido y desarrollado por un equipo de seis investigadores de la Universidad de Valladolid, que lleva años trabajando en la sede de la Unidad Asociada UVa-CSIC al Centro de Astrobiología ubicada en el Edificio INDITI, en el Parque Tecnológico de Boecillo.

Supercam consiste en una combinación de técnicas espectroscópicas y de imagen, situadas en la parte superior del mástil con las que es posible observar a distancia las rocas y la superficie marcianas y establecer su composición química y mineralógica poniendo en su contexto los análisis mediante imágenes del mismo punto de observación. Este análisis se realiza mediante la emisión de pulsos láser que excitan los materiales a estudiar y mediante el análisis espectral de la luz reemitida se puede establecer la composición química y la estructura molecular del material iluminado.

Misiones de retorno

Además, el robot contribuirá a la búsqueda de muestras seleccionadas cuidadosamente y muy significativas para su posible retorno la Tierra. «Por ahora, todo lo que se envía a Marte se queda allí pero, en el futuro, cuando exista la posibilidad tecnológica de ir y volver, por lo que habrá misiones de retorno», significó.

El rector de la UVa no dudó en hablar de que esta misión es un «hito histórico» en la ciencia y la investigación pero también en la trayectoria de la Universidad de Valladolid. «Gracias a grupos de investigación como el que lidera Rull, estamos en la vanguardia científica y con la capacidad y el conocimiento para participar en una misión internacional de la Nasa, que ha confiado en estas personas», declaró.

Valoró el esfuerzo y el tiempo que ha dedicado el equipo de la Universidad, por que un invento de estas características no se logra de «un día para otro». «Hay que apoyar y potenciar este tipo de grupos de trabajo para desarrollar esa capacidad científica y tecnológica. Es muy importante ir a Marte y que el UVa tenga su logo en el planeta rojo, a través de este instrumento, pero es clave que este conocimiento desarrollado en Castilla y León se quede en la Comunidad para contribuir al desarrollo de la industria. Algo que cuesta mucho conseguir se tiene que quedar con nosotros», afirmó.

Aplicaciones en la industria

En este sentido, Fernando Rull aseguró que el desarrollo científico y tecnológico asociado a las emisiones espaciales tiene «muchísima» trasferencia a la sociedad y al mundo de la empresa, no solo con las patentes sino también las aplicaciones creadas para los procesos industriales. En concreto, citó que su proyecto ha sido aplicado en el ámbito de la salud y la medicina, el medio ambiente y el patrimonio, además de dar soporte a empresas muy importantes de España.

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