Opinión

Complejidad de género

 

Andaba yo hablando conmigo mismo mientras caminaba con la intención de invertir tiempo en la nada con firme intensidad. Como compañía en el paseo, un alemán llamado Heinrich que desde Youtube, me cuenta a través de mis auriculares que el alemán no es tan difícil. Despieza un cuento sencillo del que se vale para mostrar las interioridades básicas de su idioma. Los artículos, el nominativo, el dativo, el verbo en segundo lugar, que no se pregunta cuántos años tienes sino cómo de viejo eres y demás, aprovecha también para declarar su amor por el tinto de vegano, súpeg gefgescante.

Idiomas y 8M. Con mis maternos conocimientos de castellano, mis medios de inglés, mis básicos de francés y mi nulo alemán que solo me ayuda a entender que me están hablando en alemán, se muestra ante mí, como si de una aparición mariana se tratara, la certeza de que los angloparlantes tienen menos problemas con las discusiones de género que españoles, franceses e ingleses. Y todo esto sin alcohol ni drogas. Solo con y sol. Cuestión de artículos.

Desarrollo. Ésta semana he presenciado un nuevo cisco en el Congreso, nada nuevo. En éste caso la bomba se escondía a plena vista en un cargo público y el sexo de quien lo ostenta. Presidente y/o presidenta. Sacando la puntilla se pueden defender casi cualquier cosa, aunque la recomendación de los académicos es tener en cuenta el género titular (documentado en español desde el siglo XV y registrado en el diccionario académico desde 1803), en este caso, al ser mujer, punto positivo para quien se dirija a ella en su femenino.

Y los ingleses. Pues ni medio problema. The president, pista. Quizá no sea gran cosa, pero evitan así un debate que nosotros aún tenemos y dada nuestra idiosincrasia seguiremos teniendo hasta que dejemos de tenerlo que, calculo, será el día en el que solo nos quede el debate de la lengua porque el de las desigualdades se haya disuelto a nivel social y ya no pueda utilizarse como elemento diferenciador. Cuando a todos nos parezca zafio y grosero escuchar algo de la familia del mujer tenía que ser. Hasta entonces podremos seguir lanzándonos la casa contra el hogar, el sol contra la estrella, la luna contra el satélite o la tierra contra el planeta. El inglés no entenderá nada de esto, utilizará un mismo “the” para house, home, sun, star, satellite, earth y planet. Me pregunto si perciben machismo, no en la lengua en sí, sino en el uso de la misma, como poco sorprendentemente todavía podemos percibir en castellano.

Finalizando el paseo y agradecido a Heinrich por compartir con tanta vocación y simpatía sus conocimientos conmigo, la siguiente revelación mariana del día (habría más); cuanto más compleja es una cosa, más compleja es una cosa.

Ingleses, franceses y alemanes tampoco distinguen lo que es ser bueno de lo que es estar bueno. Mira que suerte, con esta complejidad no nos surgen complejos.

Por un reivindicativo y seguro 8M. Yo lo celebraré.

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