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“¿A quién no le gustaría cerrar los ojos y que esto fuese una pesadilla?”

Elena Martín González, enfermera de Urgencias del hospital de Salamanca, repasa lo que fue el inicio de la pandemia

Vivir en primera línea desde el minuto 1 el inesperado ‘partido’ de la Covid-19 es duro, especialmente si no has sido entrenado para ello.

Los sanitarios han sido uno de los colectivos más golpeado por una pandemia que sigue jugando este choque y de momento lleva ventaja en el marcador.

Elena Martín González, enfermera de Urgencias del hospital de Salamanca, es una de las jugadoras que aguanta pese a las ‘lesiones’ que deja el hecho de vivir cada día esta enfermedad y relata cómo es trabajar en primera línea contra este ‘bicho’.

“¿A quién no le gustaría cerrar los ojos y que esto fuese una pesadilla?”, en una reflexión que todos hemos pensado alguna vez e incluso sigamos haciéndolo.

El partido no está de cara, vamos perdiendo, pero aún queda la prórroga y quién sabe si los penaltis para poder derrotar al virus.

Aquí, un testimonio más de todo lo vivido…

 ¿Cómo resumiría este año desde su experiencia en primera línea?

Un año duro lleno de retos y cambios que nos ha exigido gran capacidad de adaptación a la situación y necesidad de cada momento.

¿Cómo recuerda el mes de marzo de 2020, el inicio de todo?

Cuando intento pensar en el inicio de la pandemia da la sensación de que ha pasado mucho tiempo de aquellos dos primeros meses. Era como vivir en dos realidades: una dentro del hospital y otra fuera, en la calle. Los recuerdo con miedo a la incertidumbre. Incertidumbre porque se estaba viviendo algo nuevo, por no saber cuándo dejarían de seguir ingresando positivos y de haber fallecimientos; de cuándo se pondría fin a esa situación.

¿Llegó a pensar que el sistema sanitario se colapsaría?

La sensación ha sido distinta en la primera ola, al ser una situación nueva, que en las demás, que ya se tenía cierta experiencia. Percibí que siempre se iba un paso por delante en la gestión, intentando evitar ese colapso, lo que daba cierta tranquilidad. Los pacientes y ambulancias no dejaban de llegar y pensabas: ‘¿cuándo va a frenar?; ‘¿cómo estarán las plantas de hospitalización y la UCI?’. No sabíamos hasta cuándo iba a durar ese esfuerzo continuo que se estaba haciendo y si aguantaríamos hasta el final.

¿De qué manera le ha afectado todo lo vivido en el plano personal? ¿Ha sido más a nivel físico o psicológico? ¿Le gustaría cerrar los ojos y que esto fuese una pesadilla?

¿A quién no le gustaría cerrar los ojos y que esto fuese una pesadilla? Ojalá fuera así. Pero la realidad es otra y hay que afrontarla. Sí hay cansancio físico, pero creo que en parte es consecuencia del cansancio psicológico continuo. Al principio hacías tu turno de trabajo, con mayor o menor carga física, pero cuando ibas a tu casa, la mente seguía allí. A nivel personal, afecta el alejarte de tu familia, de los tuyos, por miedo a contagiarlos, especialmente a aquellos que son personas de riesgo.

Le habrá tocado vivir momentos duros; ¿cómo han sido?

Tristes y difíciles. En mi caso, los momentos más duros y de los que tengo imágenes que no se borran son de pacientes que llegan acompañados a Urgencias, que pasan a zona Covid, y tienen que separarse del familiar en ese momento. Se ve en las caras la angustia y el miedo que tienen al despedirse sin saber cuándo podrán verse.

En el lado positivo, también hay gente que lo ha pasado mal, pero ha superado la enfermedad. ¿Cómo son esos momentos de dar el alta a un paciente?

En Urgencias el paciente que se va de alta es por que no tiene necesidad de ingreso, lo que implica que puede pasar la enfermedad con un seguimiento en el domicilio y su estancia en el servicio es corta, de horas. Pero sí quiero resaltar, como lado positivo, el compañerismo, el ‘ir todos a una’ en los momentos difíciles.

¿Cómo es su día a día en Urgencias con el coronavirus?

Seguimos trabajando con EPI y con dos circuitos diferenciados: Zona Covid y Zona no Covid, según protocolo. Aún estando en pandemia, como es normal, sigue habiendo pacientes con enfermedades no Covid que necesitan atención en Urgencias.

¿Cómo es trabajar con un EPI a diario?

No es cómodo para trabajar, dan calor y debemos tener cuidado al quitarlos. Pero es la manera de protegernos que tenemos. Sin darnos cuenta, creo que nos hemos ido adaptando a ellos.

¿Cree que el final de esta situación está cerca?

Me queda esa esperanza de que sea así. Pero sinceramente, no sé cuándo podremos llegar al final, porque en el momento en que parece que todo se calma vuelve el repunte. Aunque ahora tenemos una herramienta, la vacunación, que hace que se pueda ver un poco la luz.

¿Considera que la sociedad es responsable y ha aprendido algo?

Siempre habrá gente irresponsable, pero no podemos generalizar que la sociedad sea así. Confío en que todo lo que ha ocurrido y se ha vivido durante este año sirva para aprender y no volver a cometer los mismos errores y que la sociedad aumente la responsabilidad.

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