Opinión

El comienzo de la cuenta atrás

 

Los desfiles procesionales de Semana Santa pueden ser un lugar idóneo para la fotografía social o documental. Este tipo de fotografía requiere aportar toda la información posible de aquello que queremos mostrar, por eso desde mi punto de vista, es más completa en color que en blanco y negro.

Fotográficamente a mí me gusta todo en su conjunto, pero el lado humano me atrae más que las imágenes en sí mismas. Observar con detalle el orden procesional, la disposición de los cofrades en la calle, con sus diferentes hábitos y enseres, distinguiendo su cofradía de las demás.

Las aceras abarrotadas mezclando miradas devotas y curiosas, acompañando inmóviles el lento desfile de la imaginería religiosa, que en el caso de Salamanca arropa su recorrido con la monumentalidad de un escenario único. A priori todo está preparado para repetir la misma escena cada año, aunque siempre es diferente.

Parece que en estos días a nadie le importa quedar retratado, bien en la procesión o entre la multitud, todos nos prestamos con agrado a ser parte del espectáculo. Esta disposición contribuye a que la fotografía de Semana Santa sea tan especial, no huyen las miradas de la cámara y la fotografía es una invitada más a esta mesa de concordia social.

Nuestra presencia quedará registrada como testimonio documental para la posteridad, bien en archivos de prensa o particulares que por ejemplo, serán validos para estudiar en un futuro las tradiciones o costumbres sociales de nuestros días, nuestra forma de vestir, de relacionarnos y edificios o calles que para entonces ya no estarán.

Previamente a la salida, podemos tener oportunidad, si nos lo permite la cofradía, de documentar los preliminares antes de la procesión, en el interior de la iglesia y en los rostros cofrades el desahogo de emociones, tras un año de intensa espera.

La salida de la cofradía es el momento propicio para fotografiar la expectación o el bullicio de la espera y posteriormente el sentimiento popular al abrirse la puerta del templo, cuando se sube el telón y todo empieza, un año más.

Una vez que se estira la cofradía a lo largo de la calle, al pasar de las horas, el recorrido nos ofrece otra estampa distinta, donde podemos encontrar escenas de recogimiento, casi de silencio, es entonces cuando la procesión busca aceras vacías para proyectar sus sombras en las paredes de las calles.

Cada hermandad tiene su itinerario, con paradas y actos programados donde vuelve a concurrir el público con máxima expectación hasta terminar su recorrido, volviendo a la parroquia de la que partió, aquí el gesto de agotamiento se junta con la satisfacción de haber podido completar el propósito una vez más.

 

Este último esfuerzo de llegada a la parroquia no es tan fotografiado como la salida, pero también tiene una carga estética extraordinaria y además te permite trabajar con más tranquilad.

Son muchas procesiones, días y escenarios diferentes que nos ofrecen un sinfín de posibilidades, para desarrollar diversos estilos fotográficos, más allá de nuestras creencias religiosas es un momento único para practicar fotografía.

Ya comenzó la cuenta atrás, para que el próximo año vuelva todo a la normalidad.

Feliz Semana Santa.

El Blog de Pablo de la Peña, aquí.

 

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