Opinión

Iluminados

Nuestros políticos tienen repentinas iluminaciones. Hace muchos años, al señor Gallardón le vino la súbita iluminación de que no le votaban porque era un ultramontano, y decidió hacerse liberal y de centro. Yo mismo comprobé entre mis amigos el éxito que tuvo su conversión al travestismo: todos decían que se trataba de un “verso suelto” en el PP, que era un hombre sensato y abierto, que si los suyos no le querían era porque era casi, casi de izquierdas.

[pull_quote_left]Luego llegó la hora del poder de verdad, y resultó que el verso suelto era un poema[/pull_quote_left]Luego llegó la hora del poder de verdad, y resultó que el verso suelto era un poema, y además del mester de clerecía. ¿Se acuerdan? Ley para poner fin a la justicia gratuita y tener que poner el dinero por delante para pleitear. Ley para suprimir la justicia universal, que a punto estuvo de dejar en la calle a un montón de narcos. Ley para que los notarios y los registradores se hagan cargo de cosas que suplan el vacío dejado por los pisos y los terrenitos, Ley del aborto…

El liberal resultó tan conservador que se le fue la mano, y esta vez fueron sus compañeros los que tuvieron la súbita iluminación de que, como se descuidaran, terminaban perdiendo las elecciones. Y eso, perdone usted, son palabras mayores. Eso está por encima de las ideologías.

Ahora es el señor Presidente del Gobierno el que ha tenido otra iluminación. Dice que no se puede hacer una Ley que el siguiente Gobierno vaya a derogar en el primer minuto. Sensato razonamiento, en verdad. Aplíqueselo usted al señor Wert. Va haciendo falta.

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