Opinión

El futuro

 

El futuro es eso que nunca termina de llegar por más que se acerque la medianoche. Hemos demostrado una y mil veces que no somos capaces de acertar con los vaticinios. Apenas drones de uso lúdico que son poco más que el aeromodelismo dominguero. Que un helicóptero despegue y aterrice en Marte está lejos de permitirnos decir que lo hemos colonizado. 2001, una odisea en el espacio. Bueno, un sábado por la mañana en cualquier Carrefour de nuestro planeta, que deambula por el espacio, sí puede ser una odisea.

Hace dos o tres chisqueretas ya, se hizo asunto de feroz discusión menor (hay cosas más jugosas) entre las gentes de corbata, el tener que replantearnos un poco o un mucho, según los casos, modificar a la baja nuestro nivel de vida. Que vale ya de coger el avión para ir a la compra, que vale ya de comprar a velocidad de avión, que deberíamos dar una vuelta a nuestras costumbres alimentarias, etc. Casi nada, ir, comer y vestir a debate. Pues sí que estamos en un momento bueno para el debate crítico y reflexivo… Pues sí que estamos mostrando un exquisito nivel de escucha y comprensión ante los temas serios y trascendentales… Pues sí que estamos buenos, en general…

Ni idea de lo que debemos hacer, para qué te voy a engañar, pero sí tengo conmigo mismo desde hace tiempo éste debate. Y a la conclusión a la que llego es que algo no estaremos haciendo bien, teorías sesgadas por conocimiento y contexto aparte, si de repente barruntamos que la cosa no anda bien, que algo debemos hacer, aunque no sepamos el qué.

Se me viene a la cabeza una canción que decía no sé qué de naranjas en agosto y uvas en abril. Se me viene a la cabeza por qué demonios necesito estrenar una camisa o un pantalón cíclicamente para sentirme moderadamente satisfecho y ojo, guapo, se me viene a la cabeza la quiniela de países en los que he estado, de las montañas que he pisado, de las variedades de bosque o selva que he visto, de las culturas que digo haber conocido tras 3 días turisteando entre ellas. Se me viene a la cabeza cómo ofenden las imágenes de colas en la cumbre del Everest y lo normales que nos parecen las del Benidorm de turno.

Se me vienen a la cabeza los ríos de Asia que he ayudado a tintar comprando camisetas de 4 euros, se me vienen a la cabeza las macro granjas, las 6 magdalenas distintas apenas mordisqueadas sobre un plato sucio de un desayuno buffet libre de cualquier hotel, se me viene a la cabeza la imagen de una mandarina pelada en bandeja plastificada…

Y siempre, siempre, se me viene a la cabeza también una gran pregunta a la que no soy capaz de dar respuesta. ¿Cómo puede ser que teniendo cada vez más recursos para más cosas, los problemas son cada vez más básicos?

¿Tú qué crees que deberíamos ir haciendo?

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