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Opinión

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Este 17 de agosto, cumplo cincuenta y siete años, y por esta razón la semana pasada recibí un regalo muy especial

Como ya he contado en anteriores artículos, mi experiencia en la fotografía, hasta ahora, ha sido exclusivamente digital, por ello, llevaba tiempo pensando en apuntarme a un cursillo de revelado analógico.

Recientemente, se ha inaugurado en Salamanca un laboratorio de fotografía regentado por Claudio de la Cal y Susana García. Claudio, fotógrafo zamorano, que además de haber dedicado su carrera a la fotografía de prensa, en La Opinión de Zamora, agencia ICAL, Interviú o GEO, también ha desarrollado proyectos personales, tanto digitales como analógicos. Susana, licenciada en Historia del Arte por la Usal, ha trabajado en diversos museos de Madrid, Zamora y Salamanca.

La pasión de Claudio por el carrete le ha llevado a montar un laboratorio de fotografía analógica, llamado Artística Marciana, con la fortuna para los salmantinos de que haya elegido nuestra ciudad para impartir su experiencia.

“Allí donde viví, siempre tuve un cuarto para revelar, pero aquí, por fin, lo he podido preparar a mi gusto para hacer talleres y trabajos personales”. Me comentó Claudio mientras me mostraba su estudio casi recién estrenado.

Hace unos días terminé el taller de revelado analógico de Artística Marciana, un lujo aprender con Claudio las primeras nociones de la técnica analógica. He de confesaros que tuve dos momentos de intensa emoción que apenas pude contener. Sí, es más emocionante de lo que había imaginado.

Me preocupó que alguno de los carretes no sirviese para el curso. Al haber trabajado la fotografía en modo manual, tenía miedo de no haber medido bien la exposición.

El taller se dividió en dos sesiones de tres horas repartidas en dos tardes, aunque la última la echamos larga.

En la primera tarde, nos dedicamos al revelado de los cuatro carretes, una vez concluido el proceso pude comprobar que algunos negativos estaban pasados o cortos de luz, pero teníamos material suficiente para continuar al día siguiente con el taller. Hay mucho que mejorar, pero estoy satisfecho.

La segunda jornada, revisamos los negativos y positivamos series de contactos, esto es positivar el negativo a tamaño real para revisar el trabajo y hacer una selección previa de aquellas fotografías que nos interesa ampliar.

Así lo hicimos, seleccionamos dos negativos para trabajar las ampliaciones, las cuales quedarán para siempre de recuerdo, junto a los cuatro carretes vacíos, las tiras de pruebas, los clichés no positivados y el cariño de quien me regaló el curso acercándome su magia una vez más.

El Blog de Pablo de la Peña, aquí.

 

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