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San Bernardo, el barrio de los mil años

Pasó de arrabal a convertirse en unas décadas en un barrio más de Salamanca. La expansión de San Bernardo comienza después de la Guerra Civil para dar cabida a la población emigrante

Tres de las vías principales del barrio tienen su origen en 1147. El rey Alfonso VIII ensancha las murallas de Salamanca y construye nuevas puertas en ella que condicionarán la red de caminos de los alrededores. Nace así la Puerta de Villamayor, la de San Bernardo y la Puerta Falsa que siglos después se transformarán en las calles principales de San Bernardo.

Por. David García-Cervigón Romero de Ávila

El barrio está localizado al oeste de la ciudad. Su primer nombre fue el arrabal de la Puerta de San Bernardo en el siglo XVI. En aquella época destacaba el convento del mismo nombre, de monjes cistercienses, que comenzó a ser construido en 1584, y la iglesia en 1626. Fue dañado durante la Guerra de la Independencia, pero los monjes lograron reconstruirlo y reabrieron en 1828. «En 1836 lo incautó el Estado, que lo ofreció para la venta en subasta pública», escribe Enrique García Catalán en Una ciudad histórica frente a los retos del urbanismo moderno: Salamanca en el siglo XIX. Desaparecería durante el siglo XIX dicho convento.

Con el tiempo, aparecieron en torno al convento establecimientos relacionados al comercio y la industria. Una parte fue ocupada por la Sociedad Cerámica Salmantina y daba empleo a cuarenta familias. También, la tahona de San Bernardo, perteneciente a Sainz Pardo, además de unos almacenes del industrial Moneo. Desde el arrabal se accedía al cementerio público ubicado en los terrenos de una huerta, denominada Villasandín que había pertenecido a los Jesuitas.

Hospital de la Santísima Trinidad, en Salamanca.

 

En el siglo XX la zona era conocida como las Afueras de San Bernardo, periodo en el que comienza a recibir población. El nombre venía del desaparecido convento antes mencionado. En 1916 el área colindante con el paseo de las Carmelitas había sido edificado y a partir de entonces fue ocupado el Camino del Cementerio.

En 1925 el barrio estaba delimitado por el camino del Cementerio, el paseo de las Carmelitas y el camino Viejo de Villamayor. En estas fechas los precios por metro eran cinco pesetas (0,03€) los más bajos, lo que lleva a David Senabre López en Desarrollo urbanístico de Salamanca en el siglo XX a catalogarlo como barrio de clase media pese a tener aspecto de barrio obrero.

El desarrollo urbanístico del barrio era escaso pese al impulso que le proporcionó el hospital de la Santísima Trinidad. Carecía de vías principales que atravesaran la barriada y que permitiese articular su desarrollo interior. Solo después de la Guerra Civil se inauguró el paseo de Héroes de Brunete (hoy Avenida de Filiberto Villalobos).

La avenida de los Carmelitas con la esquina de Filiberto Villalobos.

En la década de los 30 casi todo eran tierras de labor. A las dos zonas tradicionales de asentamiento (el camino del Cementerio y el Paseo de Carmelitas) se añade una tercera que absorberá casi todo el crecimiento de esta etapa. Hablamos del espacio posterior al hospital de la Santísima Trinidad. Se crean así cuatro calles con una anchura de diez metros: Alarcón, Edison, Volta y Cuarta.

Un personaje fundamental para la extensión del barrio fue Andrés García García, un hombre de un pueblecito cercano a Salamanca. Con la amistad de un notario, un socio que regresa de Francia, 92.000 pts (552,9€) y el apoyo del entonces Banco de Covaleda, compra los terrenos linderos al Hospital de la Santísima Trinidad y comienza a construir.

Su gente

«Hace décadas, las pocas casas que había estaban rodeadas de campo», comentó Nemesio Maestro. Los edificios aparecieron poco a poco y reflejaban una imagen particular. «Daban un aspecto sencillo al barrio. Los pisos eran demasiado pequeños para las familias que emigraban a San Bernardo», explicó Paco Hernández.

Estos nuevos inquilinos lidiaban con el escaso espacio de sus nuevas viviendas. «Solo los padres tenían cama. Los niños dormían en literas para ahorrar metros cuadrados», recuerda Nemesio Maestro.

La Escuela Oficial de Idiomas, de Salamanca.

Los vecinos aseguran que entre ellos el nombre oficial del barrio sigue siendo Salas Pombo, aunque este cambió al actual en 1979. En los tiempos del antiguo nombre, el barrio sufría de muchas carencias, como la falta de asfalto y agua. La vida de sus habitantes era muy diferente a la que hoy disfrutan pero añoran aquellos tiempos.

«Íbamos a buscar agua para nuestras familias a la platina, pero no lo hacíamos solos, nos reuníamos un grupo de chavales y disfrutábamos de la tarea juntos», recordó Paco Hernández. No solo necesitaban viajar para conseguir agua, sino también para las duras noches del invierno salmantino: «buscabas el carbono en la calle Volta. En las casas no había calefacción, era un brasero. En la tienda pedías una peseta de cisco y con esto te calentabas», explicó Nemesio Maestro.

En estos tiempos pasaban el día en la calle. La estrechez de sus casas los empujaba al aire libre donde disfrutaban de su infancia. «Nos reuníamos detrás del trinitario, entonces había una escombrera. Allí organizábamos pedreas con los niños de Nícar y los del barrio del Carmen».

El instituto Fray Luis de León.

Una de las actividades favoritas de aquellos niños se producían los fines de semana, cuando la Unión Deportiva Salamanca jugaba en El Calvario. «Primero salíamos a cuidar coches, con lo que ganábamos pagábamos la entrada para ver el partido», dijo Enrique López. A los que eran socios del equipo, un señor acudía casa por casa para cobrarles el abono, suponía 100 pts (0,60€) Esto finalizó con la llegada de la estación de autobuses.

La aportación de los trinitarios a los vecinos de San Bernardo fue vital. «Abrieron sus puertas de par en par a la gente humilde. Enseñaron a las mujeres a coser y gracias a ellos llegó el graduado escolar al barrio», dijo Paco Hernández. Los trinitarios ofrecieron sus instalaciones y allí se reunían la juventud de San Bernardo, de Nícar, del Carmen e incluso de Pizarrales. «Los jóvenes hicimos nuestro propio club, muchas parejas de la actualidad se conocieron en este ambiente», recordó Paco Hernández.

La esencia a barrio se ha perdido con el tiempo. «Antes nos conocíamos todos, esto era como un pueblo», dijo Paco Hernández. Este vecino de San Bernardo tiene un momento que marcó su pasado: «una vez me ingresaron en el hospital y me visitaron sesenta y nueve personas, todos de Salas Pombo. Se me quedó grabado de por vida. Esto significaba vivir en un barrio».

El instituto Lucía de Medrano, Salamanca.

Una anécdota graciosa fue la manera de protestar por el problema del agua. «Se pagaba un servicio que no había. Los jóvenes concienciamos a los mayores para que no pagaran. Organizamos una manifestación y queríamos llegar hasta la plaza, pero sabíamos que la policía lo impediría. Pusimos a los niños y las madres de los policías delante. Finalmente conseguimos lo que nos proponíamos», concluyó Paco Hernández.

El momento más especial que recuerdan estos habitantes de San Bernardo es cuando Jesús Málaga, el primer alcalde en democracia de Salamanca, paseó por sus calles. No era normal que una persona tan importante acudiese a los vecinos preocupado por su bienestar, y menos que se dignase a andar entre el barrio que entonces eran las calles. «Las madres alucinaban, fue algo grandioso. Jesús Málaga solucionó el problema del asfalto y el agua», recuerdan Nemesio, Paco y Enrique.

Edificación

Una vez terminada la Guerra Civil se desarrolla una política de construcción de viviendas protegidas con el fin de solucionar la falta de hogares originado por la emigración rural a la capital charra, pues había desembocado en el surgimiento de chabolismo en la periferia de la ciudad.

Se pensó concederle el nombre de ‘Parroquial de la Falange’, pero finalmente recibió el de ‘Salas Pombo’ en honor al Gobernador Civil que sacó adelante el proyecto de viviendas. Se pone en marcha y en 1948 la Caja de Ahorros de Salamanca termina 100 hogares para alquilar. Las especificaciones serán de 5 o 6 habitaciones y 87m2.

Una de las calles del barrio de San Bernardo.

En 1950 y 1951 se habitan otras 400 viviendas que levanta Obra Sindical del Hogar con un costo de 599.535 pts. (3.603,2€). Estos pisos serán catalogados de excelente calidad. Aquellos que reciben las viviendas pagarán mensualmente durante cuarenta años para alcanzar la condición de propietarios.

En 1953 un particular edifica 28 nuevas viviendas entre las calles Arapiles, Batuecas, Tejares y Alberca. Tienen dos plantas, 130m2 y un precio de 90.000 pts. (540,9€).

En 1956 se finalizan 108 viviendas pertenecientes también a la Obra Sindical del Hogar. Más de la mitad de estos hogares son insuficientes para una familia normal, ni cuatro personas pueden habitarlas sin sufrir la carencia de espacio.

Esta primera fase de edificación, en resumen, son viviendas construidas por entidades públicas o similares donde apenas intervienen constructores particulares.

Construcciones del barrio de San Bernardo, en Salamanca.
Construcciones del barrio de San Bernardo, en Salamanca.

San Bernardo no interrumpe su crecimiento. En 1960, Obra Sindical del Hogar inicia dos fases de construcción de viviendas. La primera, llamada “social”, consta de 220 hogares de 58m2 y un precio por unidad de 59.841 pts. (359,41€) Tienen tres dormitorios, cocina-comedor y aseo. La estimación de pago es de cincuenta años. La segunda parte de los pisos es llamada “de renta limitada” y supone 186 viviendas de seis tipos: desde los 60m2 hasta los 104m2 y en precio de 325 pts (1,9€) mensuales hasta las 760 pts.(4,5€)

En 1962 se habilitan dos bloques gemelos, un total de 80 viviendas cada uno, y son de iniciativa particular. Cada piso tiene 60m2 y un precio de 125.000 pts. (751,2€). En 1963 aparecen 48 viviendas nuevas entre las calles Vecinos y Doñinos. Destacan los 10 locales comerciales en bajos que tendrán un gran éxito.

En 1964 aparecen unas viviendas que cumplen las dimensiones mínimas legales, cuyos precios varían de 87.000 pts (522,8€) a las 92.000 pts (552,9€). En 1965 se construyen otras 80 viviendas entre las calles Quinta y Arapiles. A partir de este momento aparecerán edificios de particulares y empresarios.

Nuevas construcciones 

La creación del centro de los Trinitarios fue fundamental en el aspecto educativo del barrio. Surge en 1964 en un contexto en el que San Bernardo carecía de colegios privados y públicos. Desde su nacimiento potenciaron actividades sociales, culturales y deportivas.

San Bernardo no paró nunca de cambiar e innovar. Salamanca necesitaba una nueva estación de autobuses y el antiguo Salas Pombo fue el agraciado. El terreno elegido es donde se encontraba el campo de fútbol El Calvario, la casa de la Unión Deportiva Salamanca.

Estación de autobuses de Salamanca.
Estación de autobuses de Salamanca.

En la expropiación de los terrenos se negoció con muchos vecinos y con los Padres Trinitarios. La inversión de 84 millones de pts (504.850€) vieron la luz tras la inauguración el 22 de diciembre de 1975, aunque no recibió el primer autobús hasta mediados de 1976. El proyecto daba capacidad a un total de 100.000 buses y dos millones de viajeros al año.

Actualidad

La cercanía de San Bernardo al campus atrae a multitud de estudiantes. Estos ocupan una parte importante de las viviendas y su estilo de vida ha hecho disminuir el espíritu de barrio que antes reinaba. Pero estos nuevos inquilinos son una suerte para los negocios que afloran gracias a ellos y a la estación de autobuses.

Por otra parte, muchos descendientes de los vecinos originarios marcharon fuera del barrio, empujados por la falta de oportunidades y de espacio. Algunos alquilan las casas que pertenecieron a sus padres a los universitarios que acuden en masa a Salamanca.

Campus Unamuno de la Universidad de Salamanca.
Campus Unamuno de la Universidad de Salamanca.

El antiguo Salas Pombo nunca imaginó que décadas más tarde se transformaría en el barrio estudiantil de la capital. Los jóvenes recorren las calles, mezclados con la población originaria que está envejecida. Esta simbiosis particular es la nueva esencia de San Bernardo.

Bibliografía

• Una ciudad histórica frente a los retos del urbanismo moderno: Salamanca en el siglo XIX, de Enrique García Catalán
• Desarrollo urbanístico de Salamanca en el siglo XX, de David Senabre López
• Salas Pombo, aspectos geográficos de un barrio salmantino, de D. Emilio Encinas Gómez.
• Arquitectura y urbanismo en Salamanca (1890-1939), de José Ignacio Díez Elcuaz.
• Blog Salamanca en el ayer
• Web ASANBER
• Historia de nuestros barrios.
• Historia de Salamanca, volumen V, Siglo Veinte de José-Luis Martín

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