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Opinión

Mil posibles respuestas

Últimamente estoy hasta el moño, por no decir hasta otro sitio, no muy diplomático y bastante malsonante de ver como los ‘errores’, la dejadez de funciones o pasar la pelota de un sitio a otro cuestan a esta sociedad vidas humanas. De ver como se rompen infancias y adolescencias, se parten familias y se aniquilan sueños.

Hasta el moño de que las leyes que hay no se apliquen en su totalidad, sin miramientos y a destajo. De que no se depuren responsabilidades y de la cobardía de quien tiene que asumirlas y no lo hace, mientras la vida sigue y no lo hace de la misma manera para todos.

Esos ‘errores’que no se asumen, ese sistema que se pregunta que falló, aunque quizás habría que puntualizar y preguntar, quién falló, la semana pasada se cobró una vida con nombre de niño mientras su familia y amigos se hacen la pregunta más puñetera que conozco ¿Por qué? Mil posibles respuestas y ninguna que convenza o consuele.

La sociedad clama, mientras quien tiene que dar explicaciones calla, pero mañana cuando el revuelo mediático y político se haya ido, quienes realmente seguirán llorando son los mismos a los que el silencio le hace sentir más ruido que nunca.

Y sigo estando hasta el moño de ver sufrir o morir a niños, niñas y adolescentes mientras se pide calma, confianza y paciencia, pero sin embargo nadie admite nada, con una Ley de Protección integral a la infancia y a la adolescencia frente a la violencia, recién estrenada.

Laxitud, fallos, oportunidades que deberían de ser quizás más valoradas y más cuando el principio de cautela hace su aparición y algunas cositas más, pero aun así se nos sigue pidiendo calma y confianza, mientras se protegen victimarios y se desprotegen víctimas.

Y vuelvo a estar hasta el moño de que hablen en ni nombre, personas que no me representan y aún así me sigan preguntando qué falla.

Pues bien, si quieren saber mi opinión ahí está, falla un sistema obsoleto en ocasiones y eso que internet nos lo pone fácil, lleno de postureo, de personas que no asumen la responsabilidad que lleva implícito el cargo que ostentan, de leyes que no se aplican en su totalidad, de vacíos legales que en ocasiones cuestan el bienestar o la vida a algunos y algunas, mientras el silencio roto por las lágrimas campa a sus anchas por una España que merece tener la seguridad de que sus hijos e hijas pueden estar tranquilos, en las calles, parques, casas o colegios.

Asociación Salmantina Contra el Bullying y el Ciberbullying

 

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