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CulturaDe la sombra a la luzPortada

La clara envidia que tenían a Clara

La Crónica de Salamanca realiza una serie bajo el título 'Sacar cantares' donde reflejar las letras de las canciones populares salmantinas

 

La expresión Sacar cantares se refiere a cuando alguien hace algo vergonzoso o escandaloso, con la idea de que todo el mundo va a hablar de ello durante mucho tiempo.

Durante siglos, quizá hasta la llegada de la radio, más que de los periódicos, porque para estos últimos había que saber leer y con la radio solo era necesario escuchar, los romances de ciego eran el medio por el que se conocían, relataban y cantaban sucesos insólitos, morbosos, infidelidades, asesinatos,…

Estos cantares se hacían muy populares porque tenían un ritmo pegadizo, unas letras fáciles de recordar y memorizar y solían contar todo aquello que se hacía en lo ‘oscuro’.

Los viejos del lugar, sea el que sea este lugar, dicen que solo te escondes si haces algo malo…

La primera de las canciones que se incluyen en esta serie de ‘Sacar cantares’ es la de La Clara de Villarmayor. Lo primero que llama la atención es el artículo que precede al nombre. La RAE explica que el artículo no se usa normalmente ante nombre propio de persona; pero en el lenguaje popular, sobre todo rústico, suelen llevarlo los nombres de pila: el Andrés, la Juana. Este uso se ha calificado de familiar o coloquial: la María, el Antonio.

La canción narra la historia de una mujer guapa, joven y pobre. Muchas de las letras de estas jotas populares tienen las mismas protagonistas. Son mujeres indefensas, analfabetas, que no ignorantes, y que nadie las defiende.

Parece ser que La Clara de Villarmayor existió a finales del siglo XIX. Es una mujer real que fue a servir a casa de un hombre rico de Ledesma, con el que se casó. Se cree que dejó a un pretendiente en su pueblo, quizá solo sabía él que lo era, porque a lo mejor Clara no supo nunca de su existencia, y al llegar a Ledesma conquistó al rico del lugar, haciendo que muchas de las mozas de la villa y alrededores dejaran de aspirar a ser la señora de la casa.

Muchos frentes abrió la guapa moza de Villarmayor. Tenía todas las papeletas para que le ‘sacaran cantares’.

Esta es la letra.

La Clara

Esa que llaman la Clara,

La flor de Villarmayor

Por querer al hijo de Castro y al Albaldero dejó

Ay la Clara, la Clara, la Clara

¡Qué antes era moza y ahora ya casada!

Albaldero, Albaldero, Albaldero

Que ya no te quiere la hija del Herrero.

La Clara cuando va a misa

Lleva saya colorá

Porque no digan los mozos

Que la Clara va preña.

Ay la Clara, la Clara, la Clara

¡Qué antes era moza y ahora ya casada!

Ay Guindilla, Guindilla, Guindilla

Que ya no te quiere, la de la toquilla.

La Clara cuando va al baile,

Lleva terrones de azúcar,

Para dárselo a los mozos

Y que no la llamen puta.

Ay la Clara, la Clara, la Clara

¡Qué antes era moza y ahora ya casada!

Albaldero, Albaldero, Albaldero

Que ya no te quiere la hija del Herrero.

De qué le sirve a la Clara

Ponerse donde toos la vean

Si los mozos de este pueblo

Ya saben de qué píe cojea.

Ay la Clara, la Clara, la Clara

¡Qué antes era moza y ahora ya casada!

Albaldero, Albaldero, Albaldero

Que ya no te quiere la hija del Herrero.

Ay la Clara, la Clara, la Clara

¡Qué antes era moza y ahora ya casada!

Ay Guindilla, Guindilla, Guindilla

Que ya no te quiere, la de la toquilla.

 

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