Así fueron los entierros de los grandes líderes socialistas del siglo XX

Francisco de Luis, catedrático de Historia Contemporánea, y Alberto Núñez, doctor en Historia Contemporánea de la Usal son los autores de ‘Funerales y memorias. Sesenta años de ritos de muerte en el socialismo español (1915-1974)’
De izq a drcha. Carlos Forcadell, Francisco de Luis, coautor del libro, Severiano Hernández, Jacobo Sanza y Alberto Núñez, coautor del libro 'Funerales y memorias. Sesenta años de ritos de muerte en el socialismo español (1915-1974)'

No hay clickbait en el título del libro en el que están detrás Francisco de Luis, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca, y Alberto Núñez, doctor en Historia contemporánea. No. El título es lo que es: Funerales y memorias. Sesenta años de ritos de muerte en el socialismo español (1915-1974) “Así, el hipotético lector se hace una primera idea del contenido del libro. No es engañoso, ni un artilugio de mercadotecnia para llamar a incauto, responde a los contenidos”, explica Francisco de Luis.

La investigación los ha llevado a conocer qué líderes socialistas se fueron en loor de multitudes; cuales lo hicieron en familia y otros quisieron irse en silencio.

Lo que han querido contar es la importancia que tuvo en la cultura socialista los rituales funerarios como parte indisociable de su mundo, de sus valores, de su identidad como grupo, fuerza política o fuerza ideológica.

Los investigadores de la Universidad de Salamanca vieron que sobre este asunto prácticamente no se sabía nada. Era una eterna incógnita. En algunas biografías que se habían publicado, sobre Pablo Iglesias, Largo Caballero, Besteiro, Negrín… se abordaba de una forma un tanto liviana, ligera o epidérmica la muerte que le había sucedido, quiénes habían acudido; quiénes habían acompañado al finado; dónde se había enterrado… “Sin profundizar en el tema de la muerte y la memoria. Lo que tiene de especial este libro es que se sistematiza la importancia de la muerte en la cultura socialista como un elemento nuclear a la misa y una forma de generar identidad colectiva, movilización y posicionamiento político en el contexto histórico en el que tiene lugar la muerte”, explica Francisco de Luis.

Francisco de Luis, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca, coautor del libro ‘Funerales y memorias. Sesenta años de ritos de muerte en el socialismo español (1915-1974)’

Todo lo que rodea a la muerte, ritual, liturgia… la creación de un ambiente emocional entorno al muerto. A través de la muerte y la generación de una memoria que debe permanecer en el tiempo, este aspecto se convierte en algo esencial, como un lugar de memoria. Un socialista se identifica con la Casa del Pueblo, ir allí, participar en la manifestación del Primero de Mayo; celebrar el aniversario de la fundación de su sindicato… Acudir a veladas que tenían lugar en los centros obrero…

“Lo que destacaba y lo que investigamos es qué dentro de esos lugares de memoria, la muerte de sus dirigentes, la celebración de los funerales, acudir cada año a la tumba del dirigente que ha muerto, celebrar una oración fúnebre, colocar unas flores… vincular una serie de elementos entorno a ese acto y esa fecha, constituye un elemento nuclear de la historia de los socialistas”, puntualiza el catedrático de Historia Contemporánea.

Lo que han hecho los autores de Funerales y memorias. Sesenta años de ritos de muerte en el socialismo español (1915-1974) es seleccionar 12 funerales de personalidades, hombres y mujeres, y analizar en cada caso cómo se llevó a cabo ese proceso funerario y de generación de una memoria. No solo es la celebración de la muerte, si no la continuidad en el imaginario colectivo de los socialistas de esa figura.

La cronología que han elegido los investigadores de la Universidad de Salamanca es por las fechas de la muerte de los dirigentes que han seleccionado. En 1915 fallece el primero, Tomás Meabe, vizcaíno y fundador de las Juventudes Socialistas y la última es en 1974, cuando fallece María Lejárraga, conocida como María Martínez Sierra, en Buenos Aires.

Asistentes a la presentación del libro en el Centro Documental de la Memoria Histórica.

El libro tiene algunos elementos novedosos en el análisis de esta temática, porque lo que analizan los autores no se había estudiado. Otro elemento que valoran los investigadores es los distintos modelos de enterramiento y muerte que se dieron en el socialismo. Eligieron este grupo de personas que representaron distintas sensibilidades.

“El movimiento socialista no es monolítico, en su interior sufre una serie de mutaciones en función de las dinámicas internas y de la situación política nacional e internacional. De tal modo, que a lo largo de esos 60 años nos encontramos con socialistas que se adscriben a lo que podíamos llamar socialismo liberal, otros humanistas, socialdemócratas, otros pro bolcheviques… Hemos querido acotar el estudio a personajes que representan esas sensibilidades”, puntualiza Francisco de Luis.

En segundo lugar, han analizado cuándo y dónde ha tenido lugar la muerte, porque los contextos cronológicos y espaciales condicionan de manera muy importante cómo se llevaron a cabo los ritos funerarios.

Por ejemplo. No es lo mismo la muerte de Pablo Iglesias, en 1922, en plana dictadura de Primo de Rivera, que constituye una funeral paraeclesiástico, cuasi religioso y de estado. Cuenta con la bendición y el apoyo de las autoridades políticas y municipales del momento. La dictadura y el Ayuntamiento de Madrid apoyan el entierro con la participación de una guardia uniformaba, a caballo, despejando las calles por dónde pasa el cortejo fúnebre, limpiando las calles el día anterior, porque había llovido el día anterior…

“Un funeral masivo y casi de estado, porque dura tres días el velatorio; el rey Alfonso XIII llama a la Casa del Pueblo para dar las condolencias; participan las instituciones del Estado. Ese es un modelo, en el que participa también la muerte de Largo Caballero, en París, en 1946, al finalizar la II Guerra Mundial, por la acción de las autoridades políticas francesa”, explica el catedrático de Historia Contemporánea.

Uno muy distintos es el que los autores llaman el entierro clandestino, que sufre Julián Besteiro en 1940. Recién terminada la Guerra Civil. Es juzgado y condenado a 30 años de prisión, lo cual teniendo en cuenta la edad del político es una condena a muerte. Fallece en la prisión de Carmona, en Sevilla. El Régimen cubre con un manto absoluto de silencio la muerte de Besteiro y su entierro. “No hay pompa, hay silencio para que los españoles no conozcan que Besteiro ha fallecido”, matiza Francisco de Luis.

Otro modelo es el enterramiento privado, en la intimidad familiar. Este es el caso de Juan Negrín o de Indalecio Prieto. Ambos, en sus clausulas testamentarias declaran que no quieren ningún acto público; que no quieren que se sepa que han muerto hasta pasados unos días; que no quieren ningún emblema, pompa, celebración. “En el caso de Negrín quiere que en la tumba solo figuren sus iniciales. Es un entierro limitado al entorno familiar”, explica el catedrático.

Presentación del libro ‘Funerales y memorias. Sesenta años de ritos de muerte en el socialismo español (1915-1974)’

Un estilo de funeral curioso es el que los autores han llamado el enterramiento sin enterramiento, que es el de María Lejárraga en Buenos Aires, porque se le incinera, pero ella no quiere que se sepa, ni que se aire su muerte. Algunos familiares declaran que va a ser enterrada en el cementerio de La Chacarita en Buenos Aires para envolver esta muerte en un silencio, hasta que cartas privadas después, los investigadores salmantinos descubren que no está enterrada allí, ni nunca estuvo enterrada y que sus cenizas fueron esparcidas por el Río de la Plata.

También existe la doble muerte, que sería la física y la política, como es el caso de Negrín o Matilde de la Torre. “Porque como es bien sabido, las guerras internas dentro del socialismo en la República y la Guerra Civil, lleva a qué en 1946, las fuerzas agrupadas de Besteiro y Largo Caballero expulsen del partido a los Negrinistas”, apunta De Luis.

Los investigadores de la Universidad de Salamanca estudian la muerte de los líderes socialistas en distintos contextos, desde la restauración, dictadura, Guerra Civil, franquismo y exilio y en distintos espacios, España, México y Argentina.

Para escribir el libro, los estudiadores han consultado una panoplia de fuentes amplia. De manera prioritaria está la consulta de la prensa -militante, partidista, generalista, gráfica…- Biografías y semblanzas que se escribieron en su momento y las que se han escrito a partir de la Transición; documentación de archivo; epistolarios y un aparato gráfico que se incorpora en el libro.

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