Opinión

Te veo

Las ilusiones encuentran ilusiones; la verdad de encuentra a sí misma. El encuentro de las ilusiones conduce a la guerra. Mas la paz se extiende a sí misma al contemplarse a sí misma. La guerra es la condición en la que el miedo nace, crece en intenta dominarlo todo. La paz es el estado donde mora el amor y donde busca compartirse a sí mismo» (Un Curso de Milagros)
«Te veo: significa veo tu alma, tu verdadera esencia, veo quien realmente eres. Te respeto, te saludo, te honro, te reconozco, te recibo. Conecto contigo» (de la película AVATAR)

Sé quien eres a pesar de que intentes engañarme. Sé qué y quién se esconde detrás del humo, por muy denso que quieras que parezca. Sé lo que habita más allá de la imagen que de ti mismo has fabricado. Sé lo que me encontraría en otro lugar donde no está ya ese aparente brillo, esa seguridad no real porque se conquista cada día en constante guerra.

Sé quien te habita y sé que eso que ven mis ojos no puede más que mostrarme lo que has colocado debajo de la chistera: el espacio de las ilusiones, en lo que crees haberte convertido, lo que te han dicho que fueras, lo que tú mismo ni sabes que has decidido, lo que a fuerza de años has labrado, lo que pervive tras múltiples combates, lo que te sostiene (o eso consideras).

Sé que no estás enfermo (aunque te esfuerces en repetirlo), sé que no eres débil ni estás acabado (aunque quieras asustarme con eso), sé que no eres gris ni vives desalentado ni perdido (aunque te obstines en merecerlo), sé que no eres tan eufórico ni tan exitoso como vendes al mundo (aunque lo proclames a todos los vientos), sé que manipulas al otro porque tienes miedo pero también sé que eso que temes no existe y sé que te levantas cada mañana con la angustia de un nuevo día en el que intentarás vencer otra vez a una realidad plagada de (ya verás) imaginarios enemigos. Sé que tu lucha es sólo arena entre los dedos, vaho, niebla, invención, pesadilla. Sé que tu mundo es otro… porque TE VEO.

TE VEO porque he aprendido a mirarte con otros ojos diferentes a los del cuerpo, con esa mirada en la que tú y yo somos uno y el mismo, ese reflejo idéntico que sólo la razón y el corazón a un acompasado latido pueden transmitirme. Y ahí tú (sí, tú) eres libre, inmensamente libre, esencialmente libre; eres bello y único, eres certeza e inocencia; eres risa, viento, mar y sol. Ahí tú (sí, tú) no estás perdido; ahí, en el mundo real, eres poderoso con un poder que no deriva de ganar, con una fuerza que no se asienta en el vencer o convencer. Ahí eres como yo: un ser divino.

TE VEO feliz. Y no intentes que te mire de otra forma, porque no lo lograrás. Y TE VEO en paz: todas tus guerras son la misma y son una ilusión. No existen y no pueden contigo.

TE VEO como ME VEO y TE VEO ahí donde ME VEO: en la verdad que, sí (lo creas o no) tú y yo, hermano del alma, compartimos.

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