
A los leones
Pululaba hace años en algunos ambientes eclesiales una campaña animando al martirio a los sufridos feligreses como solución ideal e imitatoria de tiempos lejanos para la guardia de las creencias y aumento de vocaciones. Se pedía casi el martirio con derramamiento de sangre a ser posible para apoyar al catecismo y hacer resurgir la verdadera fe frente a las hordas marxistas y ateas. La única salida estaba en dejarse triturar por los leones o similares fieras. Tiene que correr la sangre (…)















































