Opinión

José

Habéis leído «Sinuhé, el Egipcio», de Mika Waltari, o visto la película, al menos? ¿Noo? Pues si os gusta la nóvela histórica, no dejéis de hacerlo. ¡Y si no os llama la atención este tipo de literatura, también, que os va a «enganchar»!
Yo tuve la suerte de leerla cuando tenía 15 añitos –¡quien volviera a aquella edad! ¡O mejor, no!– y desde entonces quedé prendado de aquellos personajes, Amenofis III, Aknatón, Horemheb, tan fascinantes, que luego encontré en tantos escritos. ¡Qué época aquella! ¡Qué culturas tan avanzadas! ¡Qué despacio ha marchado la Humanidad, después!

Os recordaré que el célebre Aknatón, el «faraón hereje», sucedió a su padre, Amenofis III (parece ser que algún tiempo estuvo como corregente), y provocó una crisis político-religiosa al querer implantar el monoteísmo al Sol, Atón. Su problema fue que lo quiso hacer despóticamente, despojando los bienes y privilegios de los sacerdotes del resto del panteón divino egipcio, lo que no fue aceptado, desembocando en una guerra civil que dejó las cosas como estaban antes. A Aknatón le sucedieron otros breves faraones, uno de ellos el famosísimo Tutankamon, y finalmente se hizo con el poder el general Horemheb, último monarca de la XVIII dinastía.

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Y todo esto ¿qué tiene que ver con José?

Arqueta de la tumba de Yuya, en la que figuran los nombres de Amenofis III y Teye.
Arqueta de la tumba de Yuya, en la que figuran los nombres de Amenofis III y Teye.

En la primera década del siglo XX se descubrió, en el Valle de los Reyes, una tumba que hasta el hallazgo de la de Tutankamon, era la mejor «conservada». Correspondían al enterramiento de un visir, Yuya, y su esposa Tuya. Con los años se han comprobado una serie de anomalías. En primer lugar es la única en el Valle de los Reyes que no corresponde a un faraón.

Luego, hay otro detalle enigmático: la momia, cuando se estudió, no presentaba la característica egipcia de tener los lóbulos de las orejas perforados. Los rasgos, sobre todo el perfil del rostro, no era de un egipcio, sino de un semita. Y la posición de los brazos, con las manos en el cuello, no es la propia del rito funerario de Osiris, en el que reposan cruzadas sobre el pecho. Estas anomalías no se dan en la momia de Tuya.

En las paredes de la tumba está figurado el «currícula» de Yuya. Uno de sus títulos es el de «Padre del Faraón». ¿Cómo es eso posible? El padre de un faraón es el monarca anterior. Por supuesto, puede ser un título honorífico dado a los visires, pero Tuya, la esposa de Yuya era hija de Tutmosis IV. Es decir, que era suegro del faraón. La hija de ambos, Teye (o Tiyi), casó con Amenofis III. Yuya y Tuya, son, por tanto, los abuelos de Amenofis IV, que tomó el nombre de su Único Dios, Aknaton.

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Bueno. ¡Ya nos vamos acercando! En la Biblia, cuando José reconoce a sus hermanastros (Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar y Zabulón -no estaba Benjamín) (palabra de honor que los he recitado sin mirar ningún texto; me los sé desde niño, como muchos que estudiamos Historia Sagrada en el colegio; no sirve para nada, pero me los sé), dice que era el «Padre del Faraón». Y José adoraba al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, al Dios Único. ¿No son muchas coincidencias?

Todo parece indicar que Yuya es José (al que los musulmanes llaman Yusuf), un visir que con su grandísima inteligencia levantó a Egipto en una mala época y cautivó a cuantos le conocieron. Una de esas personas excepcionales que al partir dejan un vacio que no se llena después y a las que, fallecidas, se les tributan honores muy especiales.

¡Cuantos casos hay así en la Historia! ¡Pero ninguno tan grande como José, que de la nada subió a lo más alto y fue querido y respetado por todos!

Sólo hay un problema en esta identificación. Cuando Moisés sacó a los israelitas de Egipto (¿a todos?) para llevarlos a la Tierra Prometida, lo hizo con el cadáver de José por delante. Lo dice la Biblia.

Por tanto Yuya, cuya momia reposa hoy en el Museo de El Cairo, no puede ser José. ¡Salvo que diesen a Moisés gato por liebre!

En fin, ¡que cada cual crea lo que quiera! ¡A pensar!



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7 comentarios

  1. Querido Emiliano,

    Muchas gracias por este hermoso relato, aunque nos lo has dejado, permítame que te diga, un poco incompleto, huérfano de referencias. Habría que saber hasta donde llega lo que has sacado de Sinué el Egipcio, si en algún momento aparece por la novela el visir Yuya o alguno de los personajes bíblicos que mencionas. Y luego digo yo que de la hipótesis de que Yuya sea José habrá ya rios de tinta escritos ¿o no? ¿Me equivoco y es original tuya? Porque esi así fuese, tendríamos material abundante.

    Me ha hecho gracia cuando he leido que has recitado a los hermanastros de José sin consultar ningún texto. Dije para mis adentros: toma! Eso ya lo sabía yo.

    Por favor amplia la información sobre tus fuentes utilizadas en este relato que nos dejas otra vez en ascuas…

    Un abrazo y seguiremos ansiosos estos giros de la historia.

    Hasta pronto,

    Emilio

  2. Hola Emiliano.
    No dejas de sorprenderme con tu capacidad para entertener y suscitar la emoción de saber y descubrir.
    Sinuhé el egipcio es una novela que leí en la adolescencia y que recuerdo con deleite.
    Gracias por estos «baños» de recuerdo, entusiasmo y cierta intriga…
    Nos vemos !

    Un abrazo
    David

    1. Querido amigo David: Para mí, Sinuhé es la mejor novela histórica. ¿Sabías que Mika Waltari estuvo preparándola 10 años? Me conmocionó. Y a todos mis amigos que la leyeron por entonces les pasó lo mismo. Otra que me impresionó en mi adolescencia fue «El último mohicano»,. Sin embargo, después de leer, mucho después, los comentarios que de ella hizo Mark Twain, volví a leerla y me pareció falta de preparación, anticuada. No ocurrió lo mismo con Sinuhé cuando la volvía leer. La película era peor; era holliwoodesca». Si Waltari escribiese de nuevo «Sinuhé» seguro que cambiaría aspectos de Amenofis III y de Teye (o Tiyi), e incluiría a Yuya y Tuya, como los personajes fascinantes que fueron, como inspiradores de Aknatón.

  3. De Sinuhé tengo el recuerdo de una gran novela que me enganchó a la literatura histórica. La idea de que Yuya es José no es mía. Se debe a Ahmed Osman. Pero si se buscan referencias de Yuya hay opiniones variadas sobre su origen, casi siempre derivadas de un empeño generalizado de no reconocer lo que dice la Biblia. Mi opinión al respecto es considerar que la Biblia recoge datos históricos, pero adaptados a las conveniencias del momento en que se escribió cada parte. Y que posteriormente se ha ido adaptando nuevamente. A mí no me cabe duda de que Yuya es José.

  4. Muchas gracias por la referencia a Ahmed Osman.

    Hay un libro muy interesante en el sentido que dices. «Y la Biblia tenía razón» de Werner Keller. Lo leí de joven y me gustó pero me parece que no toca el tema este de Yuya.

  5. Yo también leí «Y la Biblia tenía razón». ¡Fascinante! Fue para mí el iniciador en este tipo de literatura, que me sigue apasionando. En 1964 asistí a un curso de Estudios Bíblicos y se sopesaron algunos aspectos de este libro, que ya entonces estaban pasados. Lo que me sorprendió es la cantidad de gente que estudia intensamente estos temas y que no trascienden al público. Deben ser guardados muy celosamente. En cambio hay otros que no tienen pies ni cabeza, escandalosos, y que son leídos fervorosamente por multitudes. ¡Ya sabes a que literatura y cine me refiero!

  6. A casi toda te refieres, Emiliano.

    Y aciertas en la palabra «fervorosamente». El culto al dinero impone la incapacidad del pensamiento.

    Deberías escribir sobre esto que dices. ¿Crees que habrá algún tipo de prohibición sobre toda Religión que no sea ese culto al dinero?

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