Opinión

La mano torcida de la derecha

Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior y aún diputado nacional, a la mayor gloria del prestigio de nuestro país, sabía de qué hablaba cuando tras acogerse al respaldo (siempre “por detrás”) del presidente del gobierno (hoy expresidente, pensionado y emérito), decía aquello de “El presidente del gobierno lo sabe”, y también: Su mano derecha (la del presidente que lee El Marca) no sabe lo que hace su mano izquierda (la del mismo ministro réprobo)”

Evidentemente ambas manos sabían, sin siquiera cruzar una palabra (y eso quería indicar su metáfora de las manos), en qué oscuras cañerías trajinaba su cerebro común. Y de ese conocimiento al más alto nivel se informaba al interlocutor fiel del tugurio siniestro para animarle a la noble empresa de emponzoñar las aguas comunes.

Algunos creen -ilusos- que en las cloacas del Estado se defiende al Estado, y nada menos que al Estado “social y de derecho”. La experiencia nos demuestra que en esos antros infames se corroen siempre los pilares del Estado y se destruye la democracia. El estado de derecho no puede tomar raíz sana en el delito.
En este caso además (y esto lo aclara todo) se amparaba y defendía “patrióticamente” a los corruptos del partido en el gobierno: los que saqueaban y robaban a la patria.
Un gobierno que a pesar de todo ello contó con el apoyo fiel y persistente de esa “gran coalición” patrocinada por los dueños del cotarro, patriotas también del saqueo.

Este conocer y hacer lo que se dice ignorar y no haber hecho, es la expresión más clara de nuestro régimen posverdadero, teóricamente una democracia normal y homologable, en la práctica un fraude infumable que ya hiede.

El fraude genera hábito, y si “por detrás” se expanden venenos y mentiras, “por detrás” pueden también manipularse jueces venales. Ya puestos.

Toda mano derecha tiene una mano siniestra, pero comparten un mismo cerebro. Cuando el cerebro es tóxico, ambas manos intoxican. En este asunto, míster Jekyll y míster Hyde son intercambiables y cenan juntos.

Estos manipuladores de venenos, expertos químicos de la mentira, se empleaban al amparo de la sombra y con fondos públicos en la patriótica tarea de fabricar informes falsos sobre sus rivales políticos, entre otros los dirigentes de Podemos.
Falsear la realidad era su objetivo, la mentira era su método, estafar a todos su misión.
Y sin embargo, el gobierno que dirigía ese antro –conviene no olvidarlo- contó con el apoyo fiel de PSOE  y Ciudadanos.

Ya hechos a la atmósfera y los métodos del antro (es lo que tiene el veneno), muy bien pudiera ser objetivo patriótico y decente proteger a los corruptos que roban a la patria (extraña paradoja que tantas banderas camuflan), empleando en ello el dinero de todos a través del capítulo de los fondos reservados. Latrocinio redundante. Corrupción en bucle. Villarejo, Bárcenas, el chófer.

Un Estado parasitado por un partido, y un partido parasitado por la corrupción. Y todos ellos (y algunos más) “coaligados”.

Posdata:

Las cloacas de Interior

https://www.youtube.com/watch?v=nK5b1W9OPok

LAS CLOACAS DE INTERIOR Fernández Díaz grabaciones con de Alfonso

https://www.youtube.com/watch?v=N9Aloi5viTo

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