Jesús Málaga

Amigos a los que admiro

JESÚS MÁLAGA: ‘Desde el balcón de la Plaza Mayor’ (Memorias de un alcalde)

María Teresa Aubach fue con Enrique Freijo la persona que más me influyó entre las que conocí en la Universidad Pontificia de Salamanca. Catedrática de Historia, enseñaba su materia comentando la actualidad y remontándose con los alumnos hasta el pasado, al siglo o al acontecimiento que estaban estudiando. Para ella conocer la historia debía servir para no cometer los errores del pasado. Fue decana de Periodismo y el alma de la Universidad Pontificia. Misionera secular, en su  residencia del Rollo tuvieron lugar algunas asambleas clandestinas del PSOE. A su alrededor se conformó un grupo de profesores progresistas que discutíamos sobre los asuntos políticos, sociales y religiosos del momento. Este grupo llegó a publicar algún artículo colectivo y nos hicimos presentes en los conflictos de la Universidad. María Teresa Aubach me llamó el 23 de febrero para ofrecerme su casa como refugio. Este gesto no lo olvidaré nunca.

José Luis Corzo ha dado ejemplo toda su vida. En Santiago 1 recogía a chavales abandonados, inmigrantes y fracasados escolares. Lograba que los que colaboraban con él se implicaran en una educación diferente, de entrega al marginado, haciendo que el chaval saliese preparado para enfrentarse con el mundo hostil que le había tocado vivir. Enseñaba a través de una pedagogía, la Milani, que huía de la teoría y se comprometía con los que nada tienen. José Luis fue profesor de la Pontificia durante muchos años, y tuve la suerte de aprender de él su concepto de escuela y, sobre todo, su compromiso generoso con una forma nueva de enseñar.

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