Opinión

La Sala de las Tortugas: ¿Hacia una exposición permanente?

La colección que se alberga en los sótanos de la Facultad de Ciencias tiene una relevancia científica y social de altura mundial

 

En los albores de la Geología en la Universidad de Salamanca, a caballo entre los 60 y 70, uno de sus fundadores, Emiliano Jiménez, tuvo la oportunidad de encontrar algunos yacimientos del Cenozoico (o Terciario: 66 Ma-actualidad)que son una de las referenciasen la Península para el conocimiento de los reptiles que sobrevivieron la extinción de finales del Cretácico.

Esto no fue casualidad, porque en Castilla y León no sólo afloran los valiosos yacimientos de homínidos de Atapuerca y los restos de dinosaurios de Burgos y Soria, sino que se ubica la mayor cuenca sedimentaria continental de la Península (cuenca del Duero) durante el Cenozoico.

En este tiempo, la cuenca era endorreica, sin salida al mar, y los ríos desembocaban en lagos de agua dulce y, en algunos momentos y zonas, en lagos salinos, que ocupaban las zonas centrales de Castilla y León y otras áreas en sus bordes.

En relación con estos paisajes, más cálidos que en la actualidad, se desarrollaron diversos hábitats colonizados por plantas, invertebrados continentales (moluscos y artrópodos, entre otros) y una amplia variedad de vertebrados: reptiles (tortugas y cocodrilos), peces, mamíferos (entre otros, formas primitivas de marsupiales, rumiantes, caballos, carnívoros, roedores, conejos,o primates).

En el Cenozoico antiguo (Paleógeno), la Península estuvo aislada de la Europa que hoy conocemos y ello dio lugar a una paleogeografía única por su situación latitudinal inferior, que hace el estudio de estos fósiles una herramienta irremplazable para conocer la evolución paleogeográfica y paleoclimática ibéricatras la extinción de los dinosaurios.

Dispersos en los sedimentos del Cenozoico, estos vertebrados llevan siendo exhumados durante más de 50 años y Salamanca es uno de los principales repositorios, especialmente en reptiles del Cenozoico, no sólo de la Península, sino de Europa. ¿Esto significa que la colección que se alberga en los sótanos de la Facultad de Ciencias tiene una relevancia científica y social a la altura de su verdadero significado? Personalmente y después de haber sido espectador cercano en el devenir de esta colección, percibo que se ha minusvalorado su importancia desde el propio ámbito universitario, que le ha conferido, en general, escaso valor o un carácter anecdótico. Esta percepción está lejos de la realidad.

Científicamente, el estudio de estos restos ha sido difundido en numerosos trabajos realizados por el profesor Emiliano Jiménez y colaboradores, debiendo destacar la realización denumerosas tesis doctorales que han dado lugar a nuevas especies, así como la revalorización del material fósil por los estudios y tesis doctorales que está llevando a cabo actualmente el equipo de Biología Evolutiva de la UNED y otras Universidades e Institutos de España.

Desde el punto de vista de su mantenimiento, es de rigor reconocer la labor de una persona que, por su interés científico y de forma altruista, tanto ayudó a Emiliano y la ha continuado en la sombra. (En los últimos años ha seguido ordenando y actualizando la colección con la realización de un catálogo archivístico de primer orden que es desconocido.)

Esta colección ha sido “vivida” (¡y de qué forma!) con las ocurrentes exposiciones de Emiliano y Santi por más de 30.000 escolares, ciudadanos y expertos,que en las últimas décadas visitaron esta exposición,cuyo futuro no está despejado.

Actualmente está cerrada con vistas a una modesta mejora del local en los sótanos de la Facultad de Ciencias y a una presentación moderna y más didáctica. Para ello cuenta con el apoyo de esta Facultad, del departamento de Geología y del Servicio de Actividades Culturales.

Sin embargo, este proyecto de mejora, elaborado por el continuador de nuestro admirado Emiliano, necesita un apoyo permanente para su consolidación cuyo fin es redundar en un incremento de su aportación cultural, social y científica.

Es por ello que se precisa de un reconocimiento más justo y un compromiso conjunto de las diversas instituciones que, de una u otra forma, están vinculadas a este excepcional archivo fósil y deben velar por su mantenimiento y aprovechamiento en las mejores condiciones posibles. Sin duda, sería una apuesta acertada y un beneficio para Salamanca y su Universidad, que no tendría precio.

Por: Ildefonso Armenteros, Profesor de Estratigrafía del Departamento Geología de la USAL



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