Jesús Málaga

La campaña de las elecciones municipales de 1979

JESÚS MÁLAGA: ‘Desde el balcón de la Plaza Mayor’ (Memorias de un alcalde)

Comenzamos la campaña con ímpetu. Nuestros actos electorales estaban llenos a rebosar y en el ambiente se respiraba un aire de cambio. Pilar había sido elegida sin el consenso social de la derecha salmantina que consideraba que la ciudad no estaba todavía madura para tener una mujer como alcaldesa. Algunas fotografías de Pilar, con tacones, pisando los barros de los barrios, le hicieron mucho daño. Tuvo el apoyo de la Salamanca talar, ella procedía de la Acción Católica, y esos movimientos de Iglesia estuvieron a piñón fijo con ella. También le favorecía el estar casada con un Bermúdez de Castro, familia influyente en la ciudad y provincia.

Nuestra candidatura era apoyada por los barrios, especialmente Pizarrales y los trastormesinos. Pero al ser yo profesor de la Universidad Pontificia y católico practicante tuve el apoyo del ala progresista de la Iglesia, que en aquellos años eran bastantes. Mi mistad con don Mauro y con muchos de los párrocos de la ciudad también me beneficiaron.

Tuvimos un acto electoral en el pabellón de La Alamedilla al que asistió Felipe González. Al final de su intervención, dirigiéndose al auditorio y señalándome con la mano dijo:

– ¡Ahí tenéis al próximo alcalde de Salamanca, Jesús Málaga!

Seguro que esto lo decía en todos los mítines electorales municipales, pero a los socialistas salmantinos nos pareció una premonición de lo que iba a pasar.

El día de reflexión me encontré en la calle del Prior con José Castro Rabadán, primero de lista del PC, según sus cálculos iba a ganar la izquierda. Yo no di crédito a sus pronósticos, consideraba imposible que la clerical Salamanca, cuna de las ideologías más conservadoras y capital de la España fascista pudiera votar izquierda.

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