Opinión

Soldados y empedrados (II)

 

Jugando con mapas; los dos estábamos con los ojos cerrados, el dedo índice a punto de caer sobre el plano de nuestra ciudad y en cosa de segundos ambos fueron a incidir en esa zona de 1’5 hectáreas donde la Arqueología nos ha revelado como el origen de Salamanca; trabajos iniciados a finales del siglo XX que, por su importancia y trascendencia, a día de hoy aún tienen continuidad.

Con la seguridad que les proporcionaba la altura y al amparo de esas laderas escarpadas, protección natural, los primeros pobladores hicieron de este enclave su asiento permanente; pero el desarrollo y la prosperidad tuvieron su coste y debieron buscar espacios más extensos, siempre con el río Tormes como telón de fondo. Conocemos su evolución social y cultural porque lo vemos reflejado en sus casas e imaginamos como, después de un laborioso día, se apostaba la familia en el porche para contemplar la entonces verde y arbolada llanura cercana.

Espacio previo a la vivienda, solado de porche. Cerro de San Vicente.
Espacio previo a la vivienda, solado de porche. Cerro de San Vicente.

Transcurría la Primera Edad del Hierro (siglo VII a.c.) y conocimos el lugar como Cerro de San Vicente.

Detalle de solado-empedrado del desaparecido Convento de San Vicente.
Detalle de solado-empedrado del desaparecido Convento de San Vicente.

Pero no fue escenario único de ese acontecimiento, en él se construyó también el primer monasterio de Salamanca, del que hay primera alusión en documento escrito del año 1142 por donación del Rey Alfonso VII a la Órden de Cluny, en auge por aquél entonces. Malas gestiones y ambiciones de los priores lo llevaron progresivamente a la ruina (siglos XIII y XIV). El convento es anexionado en el 1504 a la Órden Benedictina Reformada, en el 1505 se convierte en colegio y a lo largo de los siglos XVI-XVII se reedifica y amplía. El período de esplendor colapsa a la llegada de las tropas napoleónicas en 1809; su ocupación y transformación en cuartel militar lo llevó a la ruina casi total tras la contienda contra el ejército aliado inglés en 1812, lo que fue la Guerra de la Independencia.

Detalle de solado-empedrado del desaparecido Convento de San Vicente.
Detalle de solado-empedrado del desaparecido Convento de San Vicente.

El detalle que queremos resaltar es el de la aparición de suelos conventuales, con un importante valor estético y artístico, compuestos por una combinación de pequeñas piezas de pizarra, cantos rodados de cuarcita y huesos metacarpianos y vértebras de bóvido; posiblemente daten del siglo XVI, actualmente integrados en el nuevo Museo Arqueológico de Salamanca.

De las mismas características no olvidar el impresionante «Salón de Profundis» o «Claustro de Colón», rehabilitado con acierto en el año 2016, en el Convento de San Esteban.

Detalle de solado-empedrado del 'Salón de Profundis', Convento de San Esteban.
Detalle de solado-empedrado del ‘Salón de Profundis’, Convento de San Esteban.

Respecto a la situación 40°58′ latitud norte 1°59′ longitud oeste, mención especial al profesor Juan Maluquer de Motes y Nicolau por sus trabajos de investigación (1951) e intuición; también a la arqueóloga Cristina Alario García, por saber leer la piedra (2008) y ¡la envidia que nos da!

Detalle de solado-empedrado del 'Salón de Profundis', Convento de San Esteban.
Detalle de solado-empedrado del ‘Salón de Profundis’, Convento de San Esteban.

Y se acabó el juego, apartamos los mapas que teníamos encima y nos empezamos a reír; a la vista unas rodillas marcadas al besar aquellos empedrados camino del colegio o yendo a casa de nuestras abuelas. Fueron otros tiempos y otras calles, no hemos vuelto a tropezar con aquellos guijarros o cantos que, aunque modernos, ya van desapareciendo paulatinamente, sucumbiendo ante el avance de la losa de granito.

 

 



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