Opinión

Los Iberosuchus lloran por Cataluña

 

Iberosuchus es el nombre propuesto por Miguel Telles Antunes, en 1975, para los últimos cocodrilos corredores de Europa.

Herederos de una vieja estirpe de la Era Secundaria que pudo sobrevivir la crisis Cretácico-Terciaria, se encontraron como reyes absolutos de las selvas eocénicas de España y Portugal, sin otros depredadores que les hiciesen la competencia. Pero no pudieron llegar al Oligoceno, desapareciendo hace unos 35 millones de años, siendo Iberosuchus su representante final. Los sedimentos del Eoceno de Zamora y Salamanca han proporcionado la mayor y mejor información sobre tan singular reptil.

Los dientes de este cocodrilo terrestre están diseñados para apuñalar y cortar; no como los de sus parientes acuáticos, que no pueden; sólo punzan y atenazan. Su cráneo también es muy diferente, con ojos estereoscópicos, no periscópicos. Sus placas no son planas, sino puntiagudas. Sus patas están hechas para correr, no para nadar ni arrastrarse. Y, para colmo, sus babas producían unas infecciones probablemente anticoagulantes en los animales que mordía. ¡Un animal terrible y horroroso! ¡Y de una talla enorme!

Pero a mí me cae simpático. En los últimos tres años he tomado su imagen, humanizada, para desear unas felices fiestas navideñas…

Ahora vuelvo a tomarla como reflejo de mi alma, apenada y llorosa por lo que está pasando en Cataluña… ¡Quiera Dios que acabe pronto!


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