Opinión

Guardería de Iberosuquitos

 

Está llegando un nuevo año! Y siempre, por estas fechas, os regalo una poesieja y un dibujete. Mi intención con ello no es otra que arrancaros una sonrisa. ¡Que bastantes ocasiones hay de todo lo contrario! ¡¡¡Y, cómo no, desearos unas muy FELICES FIESTAS!!!

Bueno. Pues esta vez se me ha ocurrido dibujar a tres iberosuquitos, pendientes de lo que le enseña su maestra, o maestro, que no se bien cuál es el sexo del docente. Por un lado lleva falda, pero ningún adorno en la cabeza. Ni pendientes, ni lazos, ni nada. Quien sí lo lleva es el escolar que está en medio del banco. ¡Debe ser una hembrita!

¡Ay, mis Iberosuchus queridos! ¡Qué poquito caso os hacen en vuestra tierra! ¡Hasta una compañía norteamericana que hace modelos a escala ya tiene uno dedicado a él! Y, sin embargo, en Salamanca no le han hecho una estatua. ¡Con lo bien que hubiese quedado en la Plaza Mayor, en lugar de aquel horrible elefante equilibrista, que además hacía gorrinadas cada hora!

¡Iberosuchus, el último cocodrilo corredor, vástago final de una estirpe predadora, rey de las selvas eocénicas, heredero de sus antepasados mesozoicos! ¡No te aflijas, que «nadie es profeta en su tierra«!


Se acaba un año que ha sido marcado y será recordado como el del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca. Ha habido otros aniversarios que no han trascendido: el  50º de la Sección de Ciencias Geológicas y el 30º de la Sala de las Tortugas, y seguramente muchos más.

Por ejemplo, la tortuga de Salamanca, Neochelys salmanticensis, también ha cumplido 50 años. Pero no vamos a hacer un recuento de lo bueno y de lo malo de este 2018 que se acaba. ¡Que se encarguen otros de hacerlo!

A unos les habrá ido muy bien, a otros, regular y a muchos, mal. ¡Qué se le va a hacer! Lo importante es no abrumarse con lo que pueda pasar en el 2019. ¡Qué sea lo que Dios quiera!

Teniendo en cuenta eso, que no hay que comparar con el pasado ni vivir pendiente del futuro, lo que hay que hacer es disfrutar con lo que tenemos hoy, aunque sea poco. ¡A mí me basta con una sonrisa del ser querido, de mi Pili! Ella es mi alegría diaria, sin acordarme de cómo fue ayer ni como estará mañana.

Éste es el mensaje que quiero trasmitiros. ¡Desechad las preocupaciones y vivid las pequeñas cosas de la vida, que hay muchas!

Y para terminar, aquí tenéis lo que os he preparado este año como felicitación de Navidad y Año Nuevo.

¡Un abrazo muy fuerte a todos!

    ¡QUE LLEGA EL 19!

   ¡Que llega el 19! ¡Que viene ya!
¡Bueno! ¿Y qué?
Si por culpa del pasado
casi quedo sin «parné».
   ¡Mira que viene! ¡Que llega!
¡Bueno! ¿Y qué?
Ya encontraremos el modo
de subsistir cada mes.
   ¡Mira que todo se acaba!
¡Bueno! ¿Y qué?
¿Es que no somos capaces
de aguantar tanto revés?
   Y ahora, amigo, ¡a disfrutar!
Pero… a disfrutar ¿de qué?
¡De Navidad y Año Nuevo
y lo que venga después!


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