Opinión

Eternamente enamorada

 

Desde que tengo uso de razón, vivo enamorada.

 

Mi primer amor fue temprano, aún estaba en el parvulario. Creo que llegó a mí casi sin darme cuenta y no fui consciente de lo importante que era hasta mucho después, hacia los ocho años. Allí se convirtió en mi obsesión, y no podía pasar ni un solo día sin su presencia. Mi vida giraba a su alrededor, noche y día. Creo que el cenit llegó cuando cumplí los catorce. Por aquel entonces ya había leído el equivalente a una pequeña bilbioteca. Sí, fui muy afortunada, mi primer amor fue la lectura.

Más adelante llegaron otros amantes: aprender nuevos idiomas, los viajes y la cultura de cada país que visitaba, el cine, la meditación, la alimentación saludable, la psiconeuroinmunología, escribir, y tantos otros.

Cada época que he vivido se define en gran parte por la pasión que siento hacia la vida y cómo esta se canaliza a través de diferentes disciplinas —en las que soy bastante mala o como mucho mediocre, para que nos vamos a engañar—, pero que han contribuido a mi crecimiento personal y han hecho que sea la persona que soy hoy.

La pasión es el auténtico motor de todo. Da igual que sea hacia una persona, hacia tu trabajo o hacia tu próximo viaje. Es lo que hace que no desfallezcamos cuando pasamos por momentos complicados, cuando nos planteamos tirar la toalla. Cuando todo lo demás falla, en muchas ocasiones nuestra pasión sigue ahí, y nos inyecta esa dosis de energía necesaria para tirar adelante.

Cada uno encuentra la suya: algunos la mantienen toda la vida y se convierten en auténticos expertos en la materia, otros compaginan varias pasiones a la vez, y también los hay como yo, que vamos de flor en flor probando de aquí y de allá, acumulando tantos intereses como nos permitan la mente y el cuerpo.

Y qué más da cuántos amores tengas, lo importante es que lo que hagas en cada momento te llene el corazón y que, a veces, incluso sientas que te va a explotar de la emoción. Si reconoces esa sensación, vas por buen camino.

¿Sustituyen estas ilusiones al amor de pareja? Pues sí, no, depende. Lo que a ti te apetezca. Si eres afortunado, tu vida será lo suficientemente larga para experimentar todo tipo de pasiones, también las humanas.

Pero si por elección o por circunstancias estas últimas no se dan, tu biografía puede ser igual o más interesante que la de los que se jactan de sus conquistas amorosas.

Así que la próxima vez que te sientas infeliz en el amor, analiza si realmente estás viendo el plano completo o solo una sección: puede que el amor romántico no te sonría en ese momento, y eso puede resultar triste de entrada, pero hay tantos tipos de sentimientos amorosos hacia las personas que nos quieren, los animales, las diferentes disciplinas que existen, hacia la propia vida y nuestro planeta, que obviarlos sería un rotundo error.

Son precisamente todos ellos los que te harán relativizar y ver que quizá no tienes algunas porciones del pastel, pero que los pasteles no tienen por qué ser redondos para ser extraordinarios.

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