Jesús Málaga

Angelita Cuesta y los pintores salmantinos

Todos los pisos de la Casa Gombau en la Plaza Mayor, excepto uno, estaban alquilados. Rentaban 16.300 pesetas mensuales que pasaron íntegramente a las arcas municipales. El Ayuntamiento se comprometió a no vender el inmueble antes de 30 años a contar desde 1982. También nos comprometimos a aceptar la herencia con los gastos de indemnización pedidos por un inquilino que se había visto perjudicado por el incendio que pudo extenderse a toda la Plaza Mayor y que dejó aquella esquina con techo de uralita durante muchos meses. La escritura de cesión se firmó en abril de 1986. En el testamento, Ángeles Cuesta manifestó su deseo de que el inmueble se dedicara a asuntos relacionados con la cultura. El Ayuntamiento adquirió también el archivo fotográfico de Gombau, esta vez se abonaron unas cantidades delas que doy cuenta en otro apartado de estas memorias.

José Manuel González Ubierna comenzó a pintar un cuadro para el Ayuntamiento en agradecimiento por su nombramiento como hijo predilecto de la ciudad. Quedó inconcluso al sorprenderle la muerte. La familia hizo entrega del lienzo junto con otras obras del pintor de Salamanca en el despacho de la alcaldía. Ubierna murió ya anciano, en julio de 1982. El cuadro recoge una perspectiva de las catedrales desde el arroyo de Santo Domingo. Entre las obras entregadas al Ayuntamiento se encontraban los apuntes que fueron realizados por el pintor para la “Guía sentimental de Salamanca” de Domínguez Berrueta, editada en 1971.

En la exposición colectiva realizada por pintores salmantinos en la sala de la Rúa dentro de las actividades del “Verano Cultural” del 82, en un caballete adornado con un crespón negro se mostraba para admiración de los salmantinos el último de los cuadros de Ubierna. He querido dar a conocer esta donación en este apartado dedicado a la política de patrimonio municipal porque no solamente se incrementó el suelo público, los inmuebles y los muebles, también el Ayuntamiento se llenó de donaciones artísticas que lucen en las dependencias del Consistorio o se encuentran depositadas en los almacenes del Museo de Historia de la Ciudad.

Ese mismo año de 1982 adquirimos el magnífico cuadro de Santa Teresa, obra de Ramiro Tapia. Estuvo expuesto en el zaguán del Ayuntamiento con motivo de la conmemoración del cuarto centenario de la muerte de la Santa y la visita del Papa a Salamanca. Óleo de grandes proporciones, 1,50 por 1,50, costó algo menos de un millón de pesetas. El autor se inspiró en las obras de Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Ramiro Tapia regaló a la ciudad los trece bocetos en los que trabajó para pintar a la Santa.

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