Opinión

Puzzles para todos

 

El puzzle es uno de esos juegos, que probablemente sea más que una herramienta para pasar el tiempo. De eso sabemos ¿verdad? Casi expertos gracias a esta última montonera de días previos a la reinundación de las calles, podríamos decir.

 

Durante el confinamiento severo, se han multiplicado las ventas de productos relacionados con el teletrabajo, el telecolegio, las telerrelaciones, el deporte hogareño y, significativamente como es lógico, elementos pertenecientes al grupo de los pasatiempos. Se dice que entre estos, los puzzles constituyen un caso muy representativo. La Asociación Española de Puzzles confirma que la demanda se ha disparado desde la declaración del estado de alarma, llegando a aumentar sus ventas hasta 10 veces por encima de lo habitual y con casos de desestocaje. Explican la circunstancia en ese exceso de horas y como alternativa de desintoxicación por pantallas.

Mucho más que un entretenimiento, sí. De esos que sirven para más de lo que parece. Recordarás, si la memoria te asiste, enfrentarte a una infinidad de ejercicios cuando apenas eras capaz de gatear, relacionados con el arte de encajar las piezas. La estrella solo cabía en el lugar de la estrella, el cilindro solo en el círculo y así.

¿Qué son en realidad? Encuentro una definición que los representa como juegos de habilidad y paciencia que consisten en recomponer una figura o imagen combinando de manera correcta piezas planas y de distintas formas. La gracia del asunto es que cada una de esas piezas solo tiene una buena ubicación. A una sola que no esté en su lugar adecuado es imposible terminarlo.

Habilidad y paciencia para completar la tarea. Casi nada. Válidos para la sobremesa y para todo lo demás. Todo al juego. Te lo conté hace tiempo. ¿Sabes qué es lo que hace que un juego te enganche y cuáles son los motivos por los que pueden terminar acumulando polvo en el trastero? Tiene mucho que ver contigo.

Un juego adictivo se ubica en un punto equidistante entre la facilidad más absoluta y la inaccesible dificultad. En el primer caso, te aburrirá por su sencillez. Sucede cuando una tarea no supone reto alguno. O es obligación o abandonas. En el segundo, te frustrará. Imagina una tarea que ni siquiera sabes por donde comenzar. Imagina afrontar un imposible. Imagina tener 996 piezas prácticamente iguales sobre la mesa con la suerte, inaccesible hermana del azar, como única magia de tu lado. No hay paciencia que lo aguante.

¿Por qué te cuento esto hoy? Porque encajar las piezas ahora no tiene nada de lúdico. Porque estamos en las que estamos. Porque nos ha sido depositado en nuestra mesa una bolsa enorme de piezas muy pequeñitas, información, miedos, oportunidades, opciones, alternativas, limitaciones, ganas, conflictos, aprendizajes, alternativas, cambios, etc. Como nunca podíamos haber imaginado. Porque además, no hay modelo de ayuda, no hay diseño a reproducir, sino a crear. Por un catarro

Moveyourself. 

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