Opinión

Un año después…

 

Hace poco más de un año que empecé a escribir para este periódico y lo hice con un artículo al que titulé Justicia. Con este artículo quise denunciar públicamente las injusticias que en el mundo existen y que, en muchas ocasiones, todo el mundo las observa, pero no se quieren ver.

Me hubiera gustado decir que la situación ha cambiado, que aquello que vengo denunciando, ya no existe, o en parte ha mejorado. Si lo hiciese, les estaría mintiendo y me mentiría a mí misma y les aseguro que, aunque en ocasiones no lo parezca, siempre tengo los ojos y la mente abierta.

Cuando hablamos de justicia, deberíamos distinguir, lo que es un castigo y lo que nosotros consideramos justo y, sinceramente, en ocasiones yo misma no puedo hacerlo porque a veces puede más mi carácter que mi racionalidad.

Actualmente, pasamos por situaciones que nos hacen ver que ciertas acciones son injustas, que ni castigando, como a veces nuestra mente desatada imagina, llegaríamos a alcanzar esa acción plena que nos satisfaga la sensación de vacío con la que pretendemos pasar pagina.

La sensación de crispación que se vive, en estos momentos, en España, con un país exaltado, tratando de remontar ante una grave crisis y dividido por banderas, hace que surjan ‘personajillos’ que tratan de sobrevivir con el trabajo de los demás. Se que es un honor que’fisgoneen’ tras de ti y que acaparen tus cosas porque eso significa que el trabajo o la idea es muy buena y lo bueno siempre se copia. Pero también hay que hacerles saber que cuando no se ‘pare’ una idea, exponerla, si te preguntan, es difícil, porque no ha salido de ti y solo quien la ve nacer, sabe de qué está hablando. Apropiarse de ello y hacerlo tuyo, en todos los países tienen nombre, es delito y como tal tiene consecuencias económicas y penales.

Pero, ¿saben lo peor? que se utilicen causas sociales o momentos generalizados de angustia para ‘figurar’ y estar en el candelero. Eso sí que es una injusticia en la que no me queda claro si aquí, quiero ser justa o que se castigue a quien se aprovecha de ello. A todos ellos, solo me queda desearles suerte, porque hasta eso, algún día les fallará.

La dignidad es algo que no todo el mundo conoce, que se gana con esfuerzo propio y que necesita valores que no todo el mundo tiene.

Y esa es la diferencia de lo que vemos y de lo que somos.

Más información: Asociación Salmantina contra Bullying y Cyberbullyin -ASCBYC-


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