Opinión

En guerra contra la naturaleza

 

Nos preguntamos qué daño han hecho o pueden hacer esos hermosos arbustos situados junto al campo de fútbol de Chamberí. Alcanzan más de 2 metros de altura y son talados un año tras otro. Si los dejaran en paz, a lo mejor ya teníamos unos estupendos árboles en vez de este secarral que podemos ver en las fotos.

¿Qué ocurre en Salamanca la culta? ¿nadie se estudia las publicaciones científicas ni siquiera los documentos publicados y aprobados por el mismo Ayuntamiento como el PEPIVB? (Plan Especial de Protección de la Infraestructura Verde y Biodiversidad); la sostenibilidad y la biodiversidad, lo verde, está siempre en boca del equipo de gobierno de la ciudad pero de ahí a aplicar una política respetuosa con la Naturaleza, de la que somos parte, hay un abismo.

Las directivas europeas, la legislación nacional, las publicaciones de divulgación científica, todas están de acuerdo en la necesidad de respetar el medio ambiente y reorientar muchas actividades humanas para recuperar un cierto equilibrio que nos permita vivir en paz con el Planeta. En Salamanca tenemos «la ventaja» de una población en declive que no ejerce una excesiva presión sobre el territorio y sin embargo seguimos actuando como si estuviéramos en los años 70 del siglo pasado.

El Ayuntamiento tiene cientos de parcelas abandonadas procedentes de las nuevas urbanizaciones y de las transferencias de aprovechamiento urbanístico que no tienen ninguna utilidad y probablemente, en décadas, no la tengan. En vez de conservar la vegetación arbustiva (que no supone ningún riesgo de incendio), año tras año procede a segar, talar y destrozar toda la vida que allí pueda darse, con la consiguiente emisión de gases contaminantes y ruido por el uso de la maquinaria.

Esto no quiere decir que se abandonen completamente estos espacios y se dejen llenar con basuras urbanas, por supuesto, hay que realizar tareas de mantenimiento y si se cerraran, igual que se obliga a cerrar todos los solares a los propietarios particulares, ese mantenimiento sería mínimo.

No se trata sólo de una cuestión estética, necesitamos a esas plantas y animales, principalmente pájaros, que se alimentan y viven en estos terrenos abandonados y que sin suponer prácticamente ningún coste al Ayuntamiento, podrían ofrecer importantes servicios medioambientales a las gentes de nuestra ciudad. Pero de momento, sucede lo todo lo contrario, cada año se procede a una «limpieza» para erradicar toda la vida que pueda prosperar y que dejada a su evolución o con alguna intervención humana, podrían transformarse en pequeñas islas de naturaleza urbana.

Por: Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca


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