Opinión

Los jóvenes y el verano

 

Los jóvenes han estado en el punto de mira todo el verano.

 

Un verano atípico que está a punto de finalizar y que seguramente recordaremos por mucho tiempo y por muchos motivos.

No solo por el más evidente, sino por todo lo que se deriva de vivir una pandemia.

Llegada la nueva normalidad, cada uno se ha adaptado a esta situación según sus valores previos, sus características de personalidad o su nivel de consciencia.

Lo que hace que actuemos como lo hacemos es siempre una mezcla de diferentes aspectos.

Con pandemia y sin pandemia.

Y sinceramente, creo que hemos mirado demasiado hacia los jóvenes y muy poco hacia nuestro ombligo.

Me refiero al ombligo de los que se supone sí sabemos lo que hacemos.

¿Qué ejemplo estamos dando como adultos si somos los primeros que vamos de error en error?

Para empezar, nuestros políticos. Pensaba que no era posible hacerlo peor que durante el confinamiento, pero está claro que siempre se puede ir a peor.

Así estamos como estamos.

¿Que también hacen cosas bien? Por supuesto. Muchas. Solo faltaba que con la de impuestos que pagamos no dieran respuesta a esta situación. Pero estamos muy lejos de gestionar esto adecuadamente.

Y si no me crees, analiza datos. No opiniones de cuñado o si este partido lo hace mejor, este peor. Datos de tantas fuentes como puedas. Y compáralos con los de los países que sí lo están haciendo bien. O al menos, mejor.

¿Que solo es culpa de los políticos? Para nada. Su ineptitud nunca debería eximirnos de nuestra responsabilidad individual.

Las reuniones familiares, celebraciones y un largo etcétera que se han mantenido este verano sin las medidas correspondientes de seguridad han sido de traca.

He dejado de buscar explicación a qué pasa por la cabeza de la gente que sigue haciendo como si no pasara nada.

Es así, punto. Más vale aceptarlo.

Entonces, y volviendo al tema de los jóvenes, si ven que los adultos actuamos de forma inadecuada, ¿por qué deberían ellos hacerlo mejor?

¿Es que acaso tienen la madurez suficiente para entender lo que significa vivir una pandemia? Pues está claro que algunos sí y otros no.

Exactamente lo mismo que los adultos.

La corteza prefrontal de los jóvenes no se desarrolla plenamente hasta los 25 años, por lo que no calibran bien las consecuencias de sus actos. De ahí tanta inconsciencia en sus decisiones.

Pero, ¿y la inconsciencia de los adultos?

Esta me preocupa mucho más y tiene mucho peor pronóstico.

Este verano he vivido diversas experiencias negativas con jóvenes debido al cierre del ocio nocturno.

Como todo está cerrado, montan la fiesta en casa o en el apartamento de turno, y los que mantenemos un horario habitual, nos toca sufrirlo.

Pues llama a la guardia urbana.

Sí, sí. Creo que otro día te cuento qué pasa (o mejor, que es lo que no pasa) cuando llamas a la urbana en según qué localidades.

Pero aun así, pese a mi cabreo y mi mal humor cuando no me dejan dormir, pienso que no estamos poniendo el foco en el origen.

Los jóvenes que mantienen actitudes inconscientes no tienen de quién aprender si sus referentes no actúan mejor que ellos.

Si los adultos no actuamos como adultos.

¿Tan difícil es?

Pues parece que para algunos, sí.

Definitivamente, este otoño deberíamos poner menos atención en ver la paja ajena, y más la viga en el propio.

No sea que al final esto nos estalle en la cara otra vez y aún creamos que toda la culpa es de los jóvenes.

Si te apetece seguir leyendo algunas de mis reflexiones, pásate por aquí.


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