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El álbum de la amiga entrañable de Juan Carlos I

 

El cielo no conoce rabia como la del amor convertido en despecho, ni el infierno furia como la de una mujer despreciada. Esta frase es del dramaturgo inglés William Congreve y si la conoce Juan Carlos I, la estará repitiendo a cada momento, porque parece que es lo que le está ocurriendo con su amiga entrañable, Corinna Larsen.

Aunque le podemos proponer que piense en el título de un libro: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Por aquello de que la empresaria alemana es de origen danés, es decir nórdica como el autor del libro, Stieg Larsson.

Las dos referencias, el despecho y la rabia y la cerilla y el bidón de gasolina, se antojan para la imaginación de cualquiera como algo muy explosivo.

No sabemos exactamente donde se encuentra el rey emérito, porque lleva mes y medio missing, pero estamos convencidos de que lee la prensa o al menos se la filtran.

Esta semana se ha desayunado con un jugoso artículo en la biblia de la realeza europea, que no es el Hola, sino el Paris Match, donde Corinna Larsen, su amiga entrañable, no solo habla del rey emérito, también de sus hijos, Felipe VI y las Infantas Elena y Cristina. Por supuesto, de Letizia, a la que denomina “encantadora”. Otra puñalada por la espalda para Juan Carlos I. Es de sobra conocida la poca simpatía que se regalan suegro y nuera.

La revista francesa resumen así la portada: Durante mucho tiempo fue la amante infame. Ahora se sospecha que ayudó a Juan Carlos a eliminar los sobornos. Mientras el ex monarca de 82 años acaba de exiliarse en los Emiratos Árabes Unidos, Corinna zu Sayn-Wittgenstein cuenta a Paris Match, en exclusiva, su verdad: intrigas judiciales, amenazas … ‘sacudiendo la corona y cayendo un rey. Ataques destinados, dijo, a sofocar «un golpe interno». 

Pero quizá la gran traición, por lo que conlleva de ambigüedad, sea la fotografía de su álbum privado con la que Corinna Larsen ilustra la entrevista. En la imagen se puede ver a un Juan Carlos I campechano de verdad, con sus pantalones cortos, sus pinzas para darle la vuelta a la carne de la barbacoa y su visera del revés. Digo que es la más natural del rey, porque hay muchas imágenes del rey emérito que nunca protagonizaremos, pero ésta, en concreto, nos la podemos hacer todos, cada veranos.

La imagen es de lo más familiar y quizá ahí radica la deslealtad de Corinna Larsen, en ella se puede apreciar como Juan Carlos I y el niño que lo acompaña muestran una gran fraternidad el uno con el otro. ¿Qué ha querido mostrar la amiga entrañable del rey al enseñar esa y no otra fotografía de las miles que tendrá del rey? ¿Qué insinúa? ¿Cuánto le queda en la ‘guantera’ a esta mujer despechada?

No es el primer Borbón que se pierde por los perfumes embriagadores de una ‘rubia’ de película. Ya su abuelo Alfonso XIII se dejó embaucar por la artista Elena Sanz, con la que tuvo dos hijos. Como anécdota decir que uno de ellos, a don Juan Carlos I lo llamaba sobrino.

 


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