Opinión

Mentiras, mentirijillas y cintas de vídeo

 

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860) impartió clases en la Universidad de Berlín.

Parece ser que al empezar uno de los cursos, les hizo la siguiente pregunta a sus futuros alumnos:

¿Quisiera saber si alguno de ustedes conoce mi ensayo sobre la influencia de la mentira en las relaciones humanas?

Se levantaron muchas manos, y Schopenhauer exclamó:

Muy bien. Ahora sé que voy a poder hablar de este tema con conocimiento de causa, pues la gran verdad es que yo jamás he escrito ese ensayo.

Bien.

La mentira es innata en el reino animal, para nada es exclusiva del ser humano.

A mayor desarrollo del neocórtex, mayor es el arte del engaño. Los grandes primates y los delfines tienen un master en astucia, y nosotros no íbamos a ser menos.

En el libro Liespotting: Proven techniques to detect deception, su autora, Pamela Meyer, explica que de media estamos expuestos a unas gran cantidad de mentiras: ¡entre 10 y 200 al día!

Hay que decir que por suerte la mayoría son mentiras piadosas y apenas tienen repercusión en nuestra vida.

Como mucho el cabreo que nos llevamos cuando nos damos cuenta de que alguien nos está mintiendo a la cara.

Pero el problema está en que hay mentiras que sí pueden afectar directamente nuestra economía, nuestra carrera profesional o nuestra vida personal.

Esas sí que son peligrosas y, por nuestro bien, deberíamos aprender a detectarlas.

Estudios realizados indican que somos capaces de detectar un 54% de mentiras (apenas un poco más que si lo echáramos a suertes).

Si este tema te interesa, te recomiendo encarecidamente su libro. 

Es un buen recurso para empezar. Puedes ver su charla TED, aquí.

Si además el engaño está repercutiendo en tu vida y no te deja avanzar, pásate por aquí.

 

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