Opinión

Cara a cara con la paciencia

 

Yoga semanal. Espacio donde lanzamos una vida de yoga para todos con amor y con humor, y esta semana también con paz-ciencia. Acomódate y disfruta.

Según la Real Academia Española la palabra paciencia hace referencia a:

  • Un bollo redondo muy pequeño de harina, huevo, almendra y azúcar horneado. (Esta no es a la que voy hoy…)

O

  • La capacidad de hacer cosas de forma lenta y minuciosa y la de soportar una situación sin alterarse.

En mi sentir, tiene más que ver con esa acepción de “ciencia de la paz”. Para mí es la capacidad de ESPERAR. Así, escrito con mayúscula. Y todo esto, ¿qué tiene que ver con el yoga? Pues que cuando practicas yoga cultivas la paciencia. Te nutres de ese arte de esperar, pero además con un ingrediente magistral que es la tranquilidad. Practicar yoga te ayuda a esperar con calma, con paz.

Me parece vital hablar de esto en estos momentos que estamos viviendo, donde a veces hay días que podemos perder las ganas por falta de paciencia. Mi remedio siempre es el mismo, la esterilla.

Cuando uno empieza a practicar yoga no sabe que esa práctica es para toda la vida. Y es que de conocer el yoga a enamorarte del yoga, hay solo un paso. Así fue en mi caso al menos y en el de muchos de los alumnos con los que comparto yoga.

Es fácil que, en la situación actual, la calma y la tranquilidad a veces cojan vacaciones o días moscosos y brillen por su ausencia dejándonos a la inestabilidad mental y/o emocional. Para ello, insisto, practica yoga.

Una actitud fundamental para mí en el cultivo de la paciencia es la perseverancia, la constancia y la disciplina. Y esto implica seguir aprendiendo siempre con nuestra mente de alumno. No solo en la práctica de asanas (posturas) si no también con esa actitud de seguir aprendiendo las raíces, hablo de una dedicación a la mente, al intelecto.

Esto no significa que ahora te lleves los Yogasutras al autobús (que está bien también) si no que indaguemos y sigamos con ese querer saber, de autoconocimiento a través del yoga y la meditación.

Así que esa ciencia de la paz, la paciencia, la puedes ir viendo crecer en tu esterilla día tras día, práctica tras práctica. Es para mí esta cualidad ahora mismo de vital importancia para nuestro bienestar. Para continuar hacia adelante. Encuentra tu motivación. Pregúntate la próxima vez que estés en tu esterilla antes de comenzar tu práctica de yoga: ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es mi motivación? Y, desde ahí, conecta con ella en tu yoga cotidiano, fuera de la esterilla.

Recomendación de postura para mirarte cara a cara con la paciencia: leer anterior columna aquí. ¿Adivinas cuál es?

Que tengas un buen día y cuides tu energía.

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