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Opinión

Religiones o espiritualidad

 

Mal empezó la cosa cuando los seguidores de aquél movimiento de Jesús se tornaron en religión. Hoy vivimos otro traspaso: un tiempo nuevo de espiritualidad post-religiosa y post-católica que está desbancando a las religiones como prácticas ya caducas y ancladas en el pasado.

Para una mayoría creciente las religiones como sistemas de creencias, ritos y normas inmutables, fundadas en seres sobrenaturales y sometidas a autoridades sagradas y jerárquicas ni les mueve ni les aporta nada práctico. Andamos en el ocaso de los marcos religiosos tradicionales: sus credos, sus libros revelados y sus códigos han perdido credibilidad social y cultural.

La práctica religiosa está en crisis. Sobran templos en todos los países. Los sacramentales se mantienen en mínimos tan solo por sus implicaciones sociales y consumistas. Y lo que es más grave aún: muchos de nuestros contemporáneos no necesitan re-ligarse con infinitos y trascendencias para vivir su aquí y ahora. Están de acuerdo con Feuerbach en que “el hombre es el autor de Dios y no a la inversa” y que las religiones son solo una proyección del anhelo humano de eternizarse.

Para muchos –gente seria y honesta- las religiones están moribundas no solo en España sino en todo el viejo continente: se han convertido en incomprensibles mitologías o puras tradiciones culturales.

¿No será que esta situación se debe a que estamos recogiendo lo que tan mal sembramos…? Nos quedamos en la cáscara sin profundizar en lo esencial. No hemos sabido desarrollar la dimensión espiritual que toda persona porta por su condición humana.

En el siglo que vivimos están surgiendo personas y grupos centrados en el trabajo de la inteligencia espiritual. El espíritu es elemento básico de la condición humana que nunca desaparecerá: valores éticos, la integridad-honradez, la bondad de corazón, la fraterna solidaridad, el apego al silencio y la contemplación, la comunión universal, la necesidad de sentido más allá del materialismo hedonista, el trabajo por una sociedad más justa, el camino interior…

Espiritualidad moderna que es ajena a toda religión organizada. Cuando los seres humanos profundizamos en los adentros nos encontramos como Uno, nos abrimos al Misterio, conectamos con la Presencia y logramos la felicidad en medio de nuestras imperfecciones y vulnerabilidades.

El cambio de la religión –sin despreciarla- al mundo espiritual es costoso, exige esfuerzo, audacia y atención. Muchos han renunciado ya de antemano pensando que es una causa imposible.

Pero precisamente de las causas imposibles se encarga san Judas Tadeo.

Pidámoselo por si acaso.

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3 comentarios

  1. Pues sí. A la Iglesia le hace falta, si es que de verdad quiere ser servidora, desprenderse de rituales y centrarse en lo verdaderamente espiritual. La Misa tal como yo la veo, es un pierdetiempo, salvo por la escucha de textos que me aportan un conocimiento para mi crecer como persona. La homilía que me aporta una visión nueva sobre los citados textos. Y el rezo del Padrenuestro, al considero la única oración sin vinculación con la Iglesia y por tanto Pura, no manipulada.

  2. Pues sí. A la Iglesia le hace falta, si es que de verdad quiere ser servidora, desprenderse de rituales y centrarse en lo verdaderamente espiritual. La Misa tal como yo la veo, es un pierdetiempo, salvo por la escucha de textos que me aportan un conocimiento para mi crecer como persona. La homilía que me aporta una visión nueva sobre los citados textos. Y el rezo del Padrenuestro, al que considero la única oración sin vinculación con la Iglesia y por tanto Pura, no manipulada.

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