Opinión

La teoría del Ná o cómo ser un buen nihilista

 

Esta semana no ha dejado gran cosa que contar. Está la historia del emérito, pero ya viene de lejos. Ah, y la nieta, que se va a estudiar fuera. Luego lo de que unos están en la cárcel, otros tienen que entrar y están también aquellos que ya pueden ir saliendo. En el debate político tocan dudas acerca de si vivimos en una democracia plena, en una mejorable o esto es un rastrojo. Lo de las elecciones en Cataluña, que han quedado, pues más o menos como parecía que podían quedar. Motivos para todos los gustos. En cuanto a la información sanitaria, la tercera ola parece estar a punto de llenar de espuma la arena de la playa. No queda ná.

Previsión meteorológica, el clima a lo suyo. Después de mucho frío y mucha lluvia, ha salido el sol. Y las personas. Desde el asiento de mi coche he visto un fino manto amarillo de polen. Vístete que llega la primavera. ¿Y los ríos? ¿Has visto cómo vienen los ríos? Qué de agua. Bien, porque el agua es vida y también, como somos muy listos, energía. Ná.

Noticias relativas, habría que ir puerta por puerta. Porque, por ejemplo, ¿y tú qué? ¿Cómo ha ido la semana? ¿Cómo apuntan las que vienen? ¿Apruebas las asignaturas del amor, la felicidad, la libertad y la autorrealización? Ya sabes, esos grandes temas que no se pueden definir en una sola frase y en el supuesto de poder, resultará de imposible aceptación por todos sin alegaciones parciales. Un ponerse a pensar pa ná.

Esa es la movida, aunque ya hay felpudos que te avisan de que estás a un paso de penetrar en la república independiente de un alguien. Sin aduana ni ná. Se guarda con una vuelta de llave. Será dentro donde se discutan en profundidad esos temas. Ojo, también puede no discutirse ná.

Poniendo a trabajar la quisquilla, podríamos reducirlo y facilitarlo mucho más. Hasta la propia piel. En lugar de felpudo, aguja y tinta. Un negro “a mí, plin” en el antebrazo podría ser un perfecto santo y seña. Oye, ¿tú qué dices de (utilícese este espacio para completar la pregunta)? Bueh, pues a mí, plín. Ná.

Sí, hermanos y hermanas. La implicación en las cosas que no tenemos exactamente delante de las cavidades nasales es un esfuerzo vano. Cataluña para los catalanes, el Rey para los monárquicos, la nieta para sus abuelos, los condenados a la cárcel y los liberados a la calle, la democracia, si es mía es la correcta y a aprovechar la calma entre ola y ola. De lo del clima qué decir, ya no hay inviernos como los de antes, los veranos no son lo que eran, la primavera cada vez es más corta y el otoño dura lo que aguanta la última hoja. Ah, evidencia, cuando el río suena… Ná.

Voy recogiendo ya, tengo que decidir si el tiempo que no dedico a producir es para el ocio, para el entretenimiento o pa ná.

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