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Opinión

Tauromaquias en el siglo I

 

Que me perdonen los de Béjar que presumen de tener la plaza de toros más antigua de España pero están equivocados. La más antigua, mucho más antigua es la que tenemos en Calvarrasa de Arriba ¡del siglo I de nuestra era¡, como bien indican las señales de tráfico sitas a la entrada del pueblo.

A todo hay quien gane, quién nos iba a decir a los de Calvarrasa que tenemos esta plaza de toros, contemporánea del puente romano de Salamanca y de la ocupación en nuestras tierras de aquellos itálicos aguerridos que por donde conquistaban iban dejando piedras nobles e inmensos monumentos.

Por favor, olvídense de Mérida o de Segovia, estamos a siete km de la capital y si se acercan contemplarán asombrados una plaza de toros romana del siglo I. Aunque pensando un poco no hay datos de que ya los romanos anduviesen a toros, toreros, capotes y muletillas y de que entre sus múltiples huellas arquitectónicas dejasen también plazas de toros…

Aquí algo no cuadra. O somos ignorantes de la historia hispánica que aún no hemos descubierto la afición de los invasores por las corridas de toros y sus gustos por las vacas… o si es cierto debemos sin tardar más hacer mucha más publicidad de este monumento que sería el único de esta sisa que existiría en el mundo…O vete tu a saber, a lo mejor el rótulo –con toda su buena voluntad- está mal redactado.

Pues sí, es esto último. Porque ruinas y restos romanos del siglo I sí que hay, parece ser un pequeño campamento romano que aquí se instaló, del que quedan muy pocas piedras pero sí el espacio cuadrado central al que confluían todas las dependencias. Su función sería militar y de aprovisionamiento, nada de juegos de corridas de toros ni otros elementos de tauromaquia. Pasando el tiempo se fue deteriorando y aprovechando el vecindario las mejores piedras para sus casas, con lo que apenas quedó del siglo I, aunque quizá se encuentren restos arqueológicos todavía por descubrir.

Arriba en el pequeño teso del lugar instalaron una ermita los devotos de la Virgen y a partir del siglo XVII se amplió la edificación y se proclamó como patrona del pueblo a la Virgen de la Peña. Era la religiosidad de la época centrada en la devoción mariana y el culto a los muertos. La ermita comenzó a recibir peregrinos y devotos con lo que se fijaron las fiestas patronales: el lunes de Pentecostés, como en tantos otros lugares de la provincia. Se inició una gran romería y se arregló el espacio central del antiguo campamento romano para hacer una pequeña plaza de toros, cuadrada, y poder celebrar así los festejos taurinos centrales en la fiesta.

No creo que antes del siglo XVIII se formalizase la fiesta con corrida de toros en ése lugar. Pero la fiesta-romería fue creciendo y se mantuvo con gran prestigio y participación de los vecinos de Salamanca y alrededores hasta mediados del siglo XX. Luego fue disminuyendo de gentes y feligreses quedando en la actualidad reducida a las fiestas patronales de Calvarrasa.

El lugar es magnífico, con los Arapiles al fondo, recordándonos la famosa batalla en la que le dimos bien fuerte a los queridos gabachos, los infinitos campos de tonalidades múltiples, el cielo inmenso, nuestras sierras en la lejanía, el camino medieval atravesando el campo hacia Carbajosa…y el silencio que invita a pasear y a compartir luego la merienda en torno a una pequeña fuente.

Están invitados a pasar una buena tarde. Contemplen desde aquí la puesta de sol. No se arrepentirán.

Vista de la explanada de la Ermita de la Virgen de la Peña en Calvarrasa de Arriba.
Vista de la explanada de la Ermita de la Virgen de la Peña en Calvarrasa de Arriba.

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