Opinión

El Tormes no nos necesita

 

Propone el PSOE, en una moción municipal, un tratamiento respetuoso con el río Tormes que consiste en despejar, podar y limpiar las riberas de vegetación y de basuras urbanas mediante procedimientos blandos y con herramienta manual.

Nuestra posición, como ecologistas, es la de no intervenir más que retirando las basuras urbanas, principalmente plásticos, botellas y latas con procedimientos exclusivamente manuales, preferiblemente en invierno, cuando las aves no crían y durante las crecidas, cuando la basura flota en el agua y es más accesible.

En cuanto a la vegetación, es verdad que ésta ha ocupado gran parte de la ribera ocultando tramos del río; pero, si tenemos en cuenta que la Humanidad entera se la está jugando con el Calentamiento Global y la pérdida de biodiversidad, estas deben ser las premisas que deberían orientarnos en toda intervención, y no una panorámica del agua del río. El río se puede ver en invierno, perfectamente, cuando la vegetación no tiene hoja. Si en verano no lo vemos, no nos va a pasar nada. Lo mejor que podemos hacer con la vegetación es no tocarla.

Pero también hay otra cuestión, de índole económica: toda intervención en las riberas está condicionada por el interés económico y esto no puede ser. Hasta ahora, año 2021, ha sido así. Y este interés ha ido por delante de la conservación y del respeto hacia la biodiversidad. Sencillamente, el dinero manda.

Así incluso cuando se dice en la documentación, expresamente, que no se utilizará maquinaria pesada, se hace todo lo contrario. El trabajo que debería ser ejecutado por una cuadrilla de obreros se realiza con una Hitachi 350 y camiones de gran tonelaje que se mueven por la ribera como por una mina a cielo abierto (Tormes plus).

Lo que sí es urgente, es acabar con los vertidos. Cuando hay tormentas, grandes cantidades de aguas residuales y basuras salen por los desagües de seguridad que hay en la ciudad. Principalmente por los del Hospital Clínico y el Zurguén; urge acabar con eso dimensionando adecuadamente los colectores y recogiendo las aguas pluviales separándolas, al menos parcialmente, de las residuales estrictamente urbanas.

Las riberas del Tormes están en franca recuperación después de siglos de intervención en sus márgenes (vertidos, ganadería, tenerías, extracción de áridos…), dejémoslas unas décadas más hasta que sepamos de verdad gestionar la biodiversidad. La Naturaleza no nos necesita, pero nosotros sí la necesitamos. No necesita podas ni “limpieza”. Si de verdad queremos preservar la biodiversidad, no intervengamos. Dejemos que siga su evolución, al menos veinte años más. Que los bosques de ribera urbanos alcancen su madurez. Luego ya veremos. Verán las próximas generaciones, qué es lo mejor.

Tenemos que cambiar nuestra percepción del río, un paisaje complejo, aceptémoslo como es. La suciedad está en nuestra cabeza, llena de prejuicios, no en las riberas.

Por Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca.

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