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Opinión

Natural…mente

 

Preocupa mucho a nuestra sociedad el problema de la salud mental de los ciudadanos, que deriva frecuentemente –y bien lo sabemos en nuestra tarea en el Teléfono de la Esperanza– en situaciones depresivas y pensamientos suicidas. La pandemia ha agravado el tema de las enfermedades mentales y sus consecuencias para las relaciones humanas y sociales.

También incide el habernos alejado de la naturaleza y confinado en las ciudades, que con todas sus ventajas laborales y mercantiles, conlleva el aislamiento social y familiar y la pérdida de los valores humanistas inherentes a nuestras personas, incluyendo el tema de la espiritualidad que planifica de sentido toda la condición humana: “Si quieres conocer lo divino, siente el viento en tu cara y el calor del sol en tus manos…” (Buda)

El contacto con la naturaleza –en sus diversas facetas- es esencial para saber quiénes somos, para lograr una mente sana y una paz interior que sostenga nuestra serenidad y nos ayude a lograr la felicidad. Conocer y amar la naturaleza nos hace mucho bien. Estar en sintonía con el medio natural es una de las mejores emociones y sensaciones que podemos tener. Ojalá coincidan los latidos de nuestro corazón con los latidos del universo.

Hay que educar –ya se hace- a los más jóvenes en todo lo referido al medio ambiente y a la ecología integral: somos un pedacito de mundo, un pedacito de naturaleza, “La mente no es otra cosa que montañas y ríos y la amplia tierra, el sol, la luna y las estrellas…” (Doger –zen-)

Un río. Foto. Moncho Campos.
Un río. Foto. Moncho Campos.

 

Las personas observadoras saben que la naturaleza nos brinda infinitas posibilidades de aprender a vivir y a desarrollar nuestra mente. Amar la naturaleza forma parte del amor a nosotros mismos. Los salmantinos somos unos privilegiados: tenemos una naturaleza exuberante a lo largo de toda la provincia. Muy cerca de nosotros tenemos fuerzas naturales, bellos paisajes, parajes incomparables, rutas senderistas llenas de encanto. No tenemos que alejarnos mucho. Y sin dejar a un lado Gredos y su entorno, tan ignorado por muchos.

Decía Monet: “Mi deseo es quedarme así siempre viviendo con tranquilidad en un pequeño rincón de la naturaleza”. Es el gran deseo de muchos de nuestros contemporáneos que optan por regresar a los pueblos, buscando un cambio de mente y de proyectos vitales. La naturaleza es nuestra verdadera medicina- Ya lo era para nuestros antepasados y volverá a serlo para las futuras generaciones.

Estar en pleno campo, contemplar la belleza de la naturaleza con simplicidad y paciencia es el primer paso para purificar y organizar bien nuestras mentes. Nos hemos complicado la vida y enredado en cosas secundarias que a la larga no contribuyen a nuestro crecimiento personal y humano. Buscamos consuelo, compañía y estabilidad en el entramado de nuestras ciudades contaminadas y frías. Pero la paz auténtica nos la brinda los bosques, los mares, los ríos, los animales silvestres, los montes…todo aquello que aún es natural y no ha sido viciado por el hombre.

“Las montañas me llaman y yo debo ir” (Jhon Muir). Para que nuestra mente se una cada vez más a la naturaleza…oigamos también su llamada y vayamos.

Debemos ir. Naturalmente.

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