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Jesús Málaga

Gargabete

JESÚS MÁLAGA: ‘Desde el balcón de la Plaza Mayor’ (Memorias de un alcalde)

La finca de Gargabete, a siete kilómetros de la ciudad, está situada en la carretera de Alba de Tormes a Salamanca, vía que la cruza y la divide. Desde este lugar se tiene una maravillosa vista de la ciudad. La parte derecha consta de 400.000 metros cuadrados de encinares que fueron arrendados por el Ayuntamiento para disfrute de los salmantinos. Queríamos retomar la tradición de la dehesa de la villa, que Salamanca tuvo y perdió. La ribera de Zurguén, desde la ciudad hasta Aldeatejada, funcionó como tal hasta el siglo XIX, y por motivos que no hacen al caso, pasó a manos privadas.

Las cuarenta hectáreas fueron arrendadas por 15 años al Patronato de San Rafael, su propietario. El Ayuntamiento sufragaba a cambio 11 becas para la residencia de ancianos que el Patronato mantiene en el Rollo, algo más de tres millones de pesetas al año.

El Consistorio conservó Gargabete tal como estaba. Solamente se colocaron papeleras y contenedores para evitar los vertidos incontrolados. Fue el lugar preferido de los salmantinos sin segunda vivienda para pasar los fines de semana, y para todos para celebrar el Lunes de Aguas.

Delfín Martín Rivero, arrendatario de la finca, denunció al Patronato y al Ayuntamiento por considerarse perjudicado en sus derechos. El juzgado dio la razón a las instituciones y condenó en costas a Delfín que el día antes de su inauguración, el Lunes de Aguas, vertió sustancias tóxicas y amenazó a los vecinos que ocupaban los encinares que creía de su competencia.

Por las mismas fechas la Obra Social de Caja Salamanca, presidida por José María Vargas Zúñiga y a la que pertenecía en mi condición de alcalde, adquirió parte de la finca de Valcuevo a María Luisa Fidalgo. A partir de entonces Salamanca tenía dos grandes zonas verdes y arboladas para que sus ciudadanos disfrutasen de su tiempo de ocio al aire libre.

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