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Opinión

Sin tu amor sí viviré

Me encanta ‘Tormes FM’ por sus aires musicales retros y su insistencia en transmitir canciones de amor. O más bien de desamor. Letras apasionadas con mucho peso emocional. Poemas de desapego y ruptura del inicial romanticismo que marcó el comienzo de las relaciones parejiles. Trágicas separaciones y olvidos que entristecen los sentimientos primeros que se ilusionaban eternos e imperecederos.

“Sin ti no soy nada…”,  “Contigo aprendí…”, “Llenaste mi vida de sentido…”, “Que yo nací el día en que te conocí“, “Si te vas, me perderé…”, “Jamás podré olvidarte…”, “¿Qué va a ser de mi sin tu mirada…?”, “Si me dejas moriré…” “No hago otra cosa que pensar en ti…”, “Yo sin tu amor no viviré…”, “Tú, mi religión y mi vida…”, “¡Me cuesta tanto olvidarte…!…  Y otras muchas lindeces y seguridades vanas que nos colocan en un paraíso de palabras huecas y que dan mal olor en nuestros corazones encerrados como en un cuarto de enfermo. Qué cierto es la frase del poeta: “el que se enamora no lo nota pero poco a poco se vuelve idiota”.

Nuestra sociedad actual tiene tan pocos valores profundos y persistentes que se aferra de un modo viral al proceso de enamoramiento como experiencia fundante que llenará el sinsentido de nuestras vidas. Nos hacen creer que la felicidad depende de que alguien se enamore de nosotros y nos quiera. Que la tarea principal de la existencia es encontrar el amor de tu vida. Que la soledad o la soltería son los peores males. Que la mujer si no es madre no es persona. Que la función genital es la base del desarrollo personal y cima de los placeres terrenales.

Líbreme Dios de condenar estos devaneos, allá cada cual con su pareja. Quiero solo relativizar con un poco de humor este planteamiento social sobre la realidad del amor humano. Dice el cantante Sebastián Yatra que “el amor no tiene que generar inseguridad o ansiedad…”, pero vemos que es así frecuentemente y genera a la vez otra serie de apegos, dependencias y esclavitudes que no ayudan al desarrollo interior de las personas ni al logro de la felicidad.

Venimos al mundo sin saber amar. Y luego ni la familia, ni la escuela, ni otras asociaciones nos enseñan a vivir en el amor adulto. Decía Lorca que “es nuestro amor a quien tenemos que buscar…”: ¿ el amor a nosotros mismos…, el amor a la vida, a nuestro lugar-quehacer en la sociedad…el amor a todos los seres humanos…el amor a lo espiritual-trascendente…?  Hay tantos programas de amor que encasillarse en uno solo nos empequeñece.

Y enturbia nuestros destinos.

Los hay también que aman en exceso lo material, el dinero, las cosas, el trabajo.. “Es tan triste el amor a las cosas; las cosas no saben que uno existe…” (Borges). Al final podremos tener muchas materialidades pero no habremos experimentado la dicha del amor verdadero. Como dice mi amigo Fernando: “el amor de mi vida soy yo…” Y si yo no me amo, si no soy feliz conmigo mismo no podré amar a otros ni hacerles felices.

Es curioso que en los evangelios Jesús nunca se dirije a la familia como institución, ni al matrimonio, ni a la pareja…busca el encuentro directo y salvador con la persona en sí misma, con aquel que tiene delante y ocupa todo su interés y dedicación.

Frente al “Yo sin ti no viviré” me reafirmo: YO SIN TI SÍ VIVIRÉ.

 

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