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Opinión

Carta de Ani Luz Piñeres Brochero a su donante

Para ti, mi persona especial

No te llegué a conocer, no conozco tu nombre, ni algún dato básico.

No sé nada de ti, pero te debo mi existir.

Comparto algo en común con quienes compartiste tu vida. Las lágrimas, pero de manera diferente. Mientras sus lágrimas son de recuerdos por tu ausencia, las mías son de agradecimiento. Agradecimiento para ti y tu familia.

Llegaste a mi vida, cuando apenas me quedaba vida. Ese gesto de donación, cambió mis días. Mi existencia. Mientras tú marchaste… Yo volvía a la vida. No creo que haya más dolor más duro que perder a un ser querido. Nada comparable a ello. Pero si conozco otros dolores; de varios tipos e intensidad. El peor que he experimentado, el de querer vivir y morir cada día. La dualidad del sentimiento de luchar por vivir y querer morir porque tu cuerpo y mente no pueden más. Sabía que mi vida dependía de otra persona. De su fallecimiento, de un gesto anónimo. Un gesto que repararía y cambiaría mi vida.

Te llevo siempre, soy consciente y tengo continuamente presente que cada segundo de vida, es un regalo. Un regalo de vida que me diste sin conocerte, sin conocerme. Sin conocimiento de fecha… Fecha que impactó en muchas vidas. Enmarcando el trayecto de tu vida y final, en el renacimiento de mi existir.

Te regalo pensamientos re-cordis. No puedo recordarte, porque no te conocía. Pero sí recuerdo que vivo gracias a ti.

Gracias por regalarme segundos que sumas días, días que son vida.

 

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Un comentario

  1. Tu lucha ha sido ejemplar y no hay mejor persona a quien donar que quien tiene ganas de vivir. Disfruta de tu segunda oportunidad, que es la mejor manera de agradecer lo recibido. Espero que a la familia le reconforte saber que sus órganos han dado otra vida

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