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Opinión

Disimuladas trampas de igualdad

Pese a los avances en materia de igualdad y la aplicación de la paridad en las listas electorales, es evidente que se necesita reforzar el papel de las mujeres en la política, sobre todo en los partidos políticos mayoritarios y tradicionales, sin distinción de izquierdas ni derechas. Si bien la cuota ha sido importante y ha permitido que se aumentara el número de mujeres en las listas electorales, eso no ha servido para dar más protagonismo a las mujeres dentro y fuera de los partidos políticos, sobre todo en el ámbito provincial donde se emplean demasiadas prácticas manipuladoras y paternalistas para relegar sistemáticamente a las mujeres a un segundo plano, sobre todo en los procesos internos de los partidos.

La Ley de Igualdad garantiza un mínimo de presencia de mujeres en las listas electorales y algunos partidos elaboran listas cremalleras que son diseñadas a semejanza de los hombres. Se cumple la letra de la Ley, pero no el espíritu al ser manipulado por los aparatos de los partidos o el iluminado de turno. Como dice la filósofa Victoria Sendón: Esto implica el peligro de que se instale “la política del harén”: Cada jeque se rodea de sus chicas y elige a las menos molestas, a las más sumisas, a las que no le van a robar el protagonismo, o como mucho a las que le darán más votos. Si la prioridad no se ejerce sobre las propias mujeres que eligen a sus propias representantes y las imponen los partidos, la cosa no tiene sentido.

[pull_quote_left]El bipartidismo salmantino sigue jerarquizado por hombres. Hay demasiado machismo en el interior de los partidos políticos y no se quiere compartir equitativamente el poder con las mujeres. [/pull_quote_left]El bipartidismo salmantino sigue jerarquizado por hombres. Las cabeceras de lista de Ayuntamiento y Cortes siguen protagonizadas por hombres. Solo partidos minoritarios o agrupaciones de ciudadanos concurren en Salamanca con mujeres como cabeza de lista, Ganemos y Vox al Ayuntamiento de Salamanca y Podemos a las Cortes de Castilla y León, de lo que en estos momentos conocemos. A nivel interno, en los partidos mayoritarios, las secretarías generales y de organización, que son las que tienen mayor poder político, también siguen controladas por hombres. Hay demasiado machismo en el interior de los partidos políticos y no se quiere compartir equitativamente el poder con las mujeres. Las dinastías políticas, los usos y costumbres siguen controlando la vida de los partidos políticos y es normal que muchas mujeres no se sientan identificadas a pesar de los discursos de igualdad, se dice una cosa y se hace otra.

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