Opinión

El papel de la cultura

El día 23, en Alcalá de Henares, Elena Poniatowska recibió el Cervantes con un discurso que, sin dejar de ser maravillosamente literario, fue a la vez un discurso de reivindicación, de denuncia y de toma de posición. Mencionó su condición de mujer premiada, la extendió a ilustres predecesoras, pero lejos de todo juego floral remató diciendo “El pasado 13 de abril, dos mujeres fueron asesinadas de varios tiros en la cabeza en Ciudad Juárez, una de 15 años y otra de 20, embarazada”. Mencionó al fallecido Gabriel García Márquez, pero para decir que fue él quien hizo que América Latina saliera del silencio. Se declaró Sancho Panza femenina y concluyó diciendo: “El poder financiero manda no sólo en México sino en el mundo. Los que lo resisten, son cada vez menos”.

[pull_quote_left]Muchas veces se intenta ridiculizar a quienes por medio de la palabra tratan de cambiar el rumbo de ruina que nos amenaza. Solo puedo sumarme a este respecto a las palabras de la Premio Cervantes: “Me enorgullece caminar al lado de los ilusos, los destartalados, los candorosos”[/pull_quote_left]En otras palabras, Elena Poniatowska hizo un discurso que, en cada una de sus líneas, nos estaba diciendo cuál es el papel de la cultura, que no es en absoluto entretener los ocios ni distraer a los preocupados de sus preocupaciones, sino precisamente sembrar en ellos la inquietud, la crítica y, por qué no decirlo, hasta la rebelión.

A esta luz hay que ver tantas medidas que se toman y dejan de tomarse en este mundo. Un IVA más alto para que la gente no vaya al cine ni al teatro y no piense y no se insubordine. La dejación frente a la piratería para que los creadores se queden sin medios de sustento y no escriban, no incordien, no crezcan en influencia. La sustitución de los creadores por los tertulianos y su vociferio que solo es espectáculo.

Muchas veces se intenta ridiculizar a quienes por medio de la palabra tratan de cambiar el rumbo de ruina que nos amenaza. Solo puedo sumarme a este respecto a las palabras de la Premio Cervantes: “Me enorgullece caminar al lado de los ilusos, los destartalados, los candorosos”. Gente que dice que no hay nada que hacer ya tenemos bastante en los palacios desde los que nos gobiernan. Gracias, señora Poniatowska.

 


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