Opinión

Enfermería y Sanidad Pública

Emilio Ramos Delgado.
Emilio Ramos Delgado.

Muchas son las ventajas que para el bien común tiene la Sanidad Pública. Una de las más significativas es la de poder contar con los servicios de enfermería en atención primaria. Todos los ciudadanos disponemos de estos cuidados y entre ellos educación sanitaria en todas las etapas de la vida desde el embarazo hasta la ayuda a una muerte digna.

Son cuidados que pueden mejorar mucho la calidad de vida de las personas, disminuir el riesgo de enfermar y sobrellevar con dignidad las épocas más duras de la vida, la enfermedad. Está suficientemente contrastada esta afirmación, cuánto mejoran la calidad de vida de los enfermos los buenos, excelentes cuidados, prestados por enfermería tanto en el hospital como en la vida cotidiana desde la atención primaria.

Si esto siempre ha sido importante, ahora con el aumento de esperanza de vida y por tanto el incremento de personas con múltiples patologías a las que es necesario atender los cuidados de enfermería incrementan aún más su importancia.

Es necesario atender a todos los pacientes por igual, cuidarlos, enseñarles autocuidados para disminuir las complicaciones o anticiparse a su aparición y poder atajarlas a tiempo.

No se puede entender una atención primaria realmente universal y equitativa sin el buen trabajo de enfermería, sencillamente de otra forma sería imposible llegar a todo el mundo y ser eficaces.

La administración ha tenido clara la importancia del trabajo de enfermería en atención primaria y por eso desde hace no muchos años creó especialidades en el sistema de formación de posgrado público (Enfermería Interna Residente, más conocido por E.I.R.) y lo hizo con tres: matrona, enfermería psiquiátrica y enfermería comunitaria para el trabajo en atención primaria.

Son varias las promociones que ya se han formado y se están incorporando al trabajo en el sistema público en el que tan necesarias son, como ya explicamos.

[pull_quote_left]El trabajo de enfermería está sometido a varios condicionantes que lo convierten en muy duro, fatiga que se acumula a lo largo de la vida profesional[/pull_quote_left]El trabajo de enfermería está sometido a varios condicionantes que lo convierten en muy duro, fatiga que se acumula a lo largo de la vida profesional. Trabajo que requiere mucha concentración, turnicidad… Es comprensible que en determinado momento se busque estabilizar los horarios para compatibilizar la vida laboral con la vida personal. Ante esta demanda tan justa, la administración no responde sino ofreciendo traslado al personal de enfermería desde la atención hospitalaria a la atención primaria. Y si no hubiera sido esa su intención inicial al menos ese ha sido el resultado, de forma que en el último traslado de enfermería las plazas de atención primaria han sido ocupadas en gran número por personal de enfermería con dilatada experiencia profesional hospitalaria (de muy alto valor) pero muy escasa o nula experiencia de trabajo en atención primaria.

Quedan ocupadas las plazas que, al menos en parte, hubieran podido ofrecerse a enfermería formada por el sistema E.I.R. en atención comunitaria. Por el contrario, personal de enfermería entrenado y con dilatada experiencia en atención primaria se ha visto desplazado y en no pocos casos con la única posibilidad de incorporarse al trabajo en el hospital, en el que tampoco tienen experiencia.

Una vez descrita la situación, que el lector extraiga sus propias consecuencias.

Contamos con un muy buen sistema público de salud que sufre una pésima política de personal, al menos en Castilla Y León. Tendremos que hacer frente a una nueva dificultad para mantener los buenos servicios en el cuidado de la salud que viene prestando a los ciudadanos.

Emilio Ramos Delgado.

Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública

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