LocalOpinión

Mañueco y el ‘caso Lezo’

Hace ya dos semanas el alcalde de Salamanca, presidente del PP de Castilla y León y del Comité de Derechos y Garantías del PP nacional, Alfonso Fernández Mañueco, apareció citado con familiaridad en una conversación grabada por la Guardia Civil a los hermanos Ignacio y Pablo González, cabecillas de la trama del ‘caso Lezo’ de corrupción en el PP.

 

En esa charla, Ignacio González, se jactaba de conocer “bastante bien” a Mañueco y le decía a su hermano que el alcalde de Salamanca le había “prometido” la adjudicación de cuatro guarderías municipales en Salamanca. Eso ocurrió en noviembre de 2016 y por entonces se sabía que se iban a licitar las tres escuelas infantiles municipales de la ciudad del Tormes, cuyos pliegos se aprobaron finalmente en abril de este año.

En esta licitación se unieron en un solo lote la gestión educativa de las tres escuelas, así como los servicios de comedor y mantenimiento, que antes iban por separado.

Además, y a diferencia de otras licitaciones anteriores, se solicitaba a la empresa aspirante al contrato, haber facturado en la ecuación infantil al menos 1,2millones en 2016 y tener una experiencia de varios años en el sector.

Unas condiciones que excluyen del concurso a la mayoría de las empresas del sector, y que dejaban en bandeja la adjudicación de un contrato de 7,2 millones a una sociedad como la que formaron la mujer de Ignacio González y la empresaria salmantina dueña del grup Mis Pollitos.

Empresa que ha sido desactivada, al igual que las del resto de la trama del ‘caso Lezo’, tras la operación de la Guardia Civil, lo que le ha impedido presentarse.

De momento no hay ninguna empresa interesada o que cumpla el perfil exigido por los pliegos.

Tampoco hay una explicación convincente y creíble por parte del alcalde, que se ha replegado y ha tenido una reacción que solo ha acrecentado las dudas sobre su papel en lo que parecía un presunto caso de trato de favor.

Primero emitió un comunicado al que puso voz su portavoz, Fernando Rodríguez, dados sus antecedentes con sus anotaciones en B en la campaña electoral del PP salmantino de 199.

[pull_quote_left]Debería ofrecer personalmente explicaciones convincentes sobre todo lo que rodea a esta licitación y someterse al control de la oposición o dejar sus responsabilidades políticas y no permitir que esto le manche de por vida a él y a Salamanca. No podría hacer mejor servicio público.[/pull_quote_left]La oposición pidió un primer pleno extraordinario, en el que Mañueco volvió a esconderse tras su portavoz. Leyó un comunicado que apenas aportó novedades, y dejó que Rodríguez rebatiera a la oposición, para decir que lo que aparecía sobre el alcalde de Salamanca en la conversación entre los hermanos González, era un “chisme”.

Al poner una conversación entre dos delincuentes de cuello blanco a la altura de un cotilleo, cuando daban por hecho que tenían adjudicadas las escuelas infantiles de Salamanca antes de que se elaboraran los pliegos de condiciones, supone normalizar la corrupción como forma de gobernar con naturalidad.

Tan corrupto es disponer del dinero público para favorecer a saqueadores, como restarle importancia. La miseria moral es la misma.

Quien considere que esto es “un chisme” o lo retira de inmediato o no merece seguir cerca del dinero público de los salmantinos.

El alcalde, por su parte, esgrime como prueba irrefutable de su inocencia, que creamos en su honradez. Que confiemos en él, porque “concibo la política como servicio a los intereses públicos y no particulares”.

Pues, precisamente por eso, porque se sabe cómo se las gastan Mañueco y su equipo de Gobierno, hay argumentos para alimentar una legítima desconfianza.

Si conciben el servicio público del mismo modo como gestionan y reparten el dinero del los salmantinos para los medios de comunicación, que es lo que conoce y padece La Crónica de Salamanca de primera mano, no hay más que motivos para desconfiar de su palabra. El amiguismo, favoritismo, sectarismo y despotismo guían su actuación. Cebando a los afines y excluyendo a los que tienen una línea editorial distinta. Si hacen esto con los medios de comunicación, que podemos denunciarlo, qué no harán a pequeños empresarios anónimos.

Si su defensa la plantea como una cuestión de fe en su honestidad, está perdido. Debería ofrecer personalmente explicaciones convincentes sobre todo lo que rodea a esta licitación y someterse al control de la oposición o dejar sus responsabilidades políticas y no permitir que esto le manche de por vida a él y a Salamanca. No podría hacer mejor servicio público.

— oOo —


Noticias relacionadas

Un comentario

Deja un comentario

Botón volver arriba