Jesús Málaga

El Tormes y la Prosperidad

JESÚS MÁLAGA: ‘Desde el balcón de la Plaza Mayor’ (Memorias de un alcalde)

Al lado del barrio de San José, en la margen izquierda del Tormes, se construyeron unos bloques de viviendas sociales a los que se fueron a vivir un numeroso grupo de familias que se agruparon y formaron una nueva asociación. Llamaron la atención por su dinamismo y participación, Eran jóvenes treintañeros que se integraron en la Asociación de Vecinos “El Tormes”, a la que pertenecían 400 asociados, el 90% de los habitantes de las viviendas.

Manuel Castaño fue su presidente. El Ayuntamiento les aportaba una pequeña cantidad de dinero y algún material, y ellos, por prestación personal repararon los desperfectos de las viviendas, plantaron jardines que cuidaban a turnos, y construyeron en un solar público abandonado un precioso parque infantil. Tuvieron problemas de vigilancia que intentamos solucionar. Realizaban un gran número de actividades culturales y recreativas. Fueron famosas sus cabalgatas de Reyes y las actividades de teatro infantil. Fue una asociación moderna que nació en democracia,en 1981.

Se conocía por el nombre de “La Prospe” la confluencia de tres barrios: Prosperidad, San Isidro y Delicias. Crearon la asociación de vecinos Prodesi para defender sus intereses. Para comunicarse con la ciudad lo hacían por un paso estrecho, el puente de San Antonio. Se manifestaron a favor de realizar un paso elevado para coches y peatones en la Alamedilla, y reclamaban vías paralelas a la trinchera del ferrocarril.

Mantuvieron relaciones conflictivas con RENFE, solicitaban aislar las vías con zonas ajardinadas y solucionar el paso a nivel de la Alamedilla, un peligro permanente. El barrio se sentía aislado, por ello pedían el arreglo del Camino Viejo de la Aldehuela y nuevos accesos al Parque de los Jesuitas desde las calles de su barrio.

Durante la redacción del PGOU se enfrentaron los intereses de unos vecinos con otros. La asociación proponía baja edificabilidad y bajas alturas, pero los propietarios se negaron a perder la posibilidad de conseguir una vivienda a cambio de entregar su casa vieja. Pedimos al Ministerio de la Vivienda que financiara la remodelación del barrio, y al negarse entraron en liza constructores privados que realizaron una oferta convincente para los pequeños propietarios, en general personas de mucha edad y pocos recursos.

Cuando se consiguió para la ciudad la Huerta de los Jesuitas se sintieron orgullosos. El colegio Luis Vives, del que fue alumno mi hijo Álvaro, utilizó el parque como patio de recreo. Se había construido sin un espacio para que los niños pudieran jugar. En sus manifestaciones se quejaban también del tráfico. Según ellos, los automóviles circulaban por sus calles y avenidas a mucha velocidad.

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