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10 lugares con encanto en la Salamanca Monumental

La ciudad del Tormes deja a su paso imágenes para el recuerdo que sirven de llamamiento para muchos turistas y salmantinos, que no se cansan de perderse entre sus múltiples encantos.

 

 

Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que la apacibilidad de su vivienda han gustado. Hace mucho, mucho tiempo que Miguel de Cervantes Saavedra también se rindió a los encantos de la capital del Tormes, una ciudad que envuelve a sus visitantes con una riqueza patrimonial fuera de toda duda, como reclamo para intentar levantar su maltrecha y cada vez más vacía economía.

Por: Chema Díez Juan

Resulta difícil, complicado y subjetivo destacar cuáles son los diez rincones que uno debe visitar al menos una vez en la vida si aterriza en Salamanca. No en vano, osamos a mencionar diez de ellos por su importancia, belleza y categoría monumental en una ciudad que recobra más color aún al caer la noche.

Plaza Mayor

La joya de la corona del patrimonio de la ciudad. De estilo barroco, fue construida entre 1729 y 1756, diseñada por Alberto Churriguera, modificada con posterioridad en relación al proyecto original. A mediados del siglo XX desaparecieron sus jardines, que recuperó Alejandro Amenábar para el rodaje de la película ‘Mientras dure la guerra’, con el fin de dejar un espacio diáfano, que Miguel de Unamuno definió así: “Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico”.

Plaza Mayor de Salamanca.
Plaza Mayor de Salamanca.

 

Ubicada en el casco histórico de la ciudad, cuenta con multitud de medallones referentes a personajes de la historia de la ciudad y de España, para convertirse en uno de los centros de encuentro donde charlar, inmortalizar momentos o disfrutar de la típica gastronomía de la tierra.

Plaza de Anaya

Otro punto emblemático en la ciudad por todo el contenido que ocupa un espacio realmente espectacular:por encima de todo, las catedrales y el Colegio Mayor de San Bartolomé (1760) aunque antes hubo otro edificio fundado por Diego de Anaya y Maldonado. El primero se levantó para acoger a estudiantes que iban a contar con una enseñanza más selectiva, mientras que en la actualidad aloja a la facultad de Filología.

Plaza de Anaya, Salamanca.
Plaza de Anaya, Salamanca.

En cuanto a las catedrales, no solo impresionan desde su fachada, sino que ofrecen la opción de ver el casco histórico desde lo más alto gracias a ‘Ieronimus’, que se ha alzado como uno de los atractivos principales de la ciudad. Todo este encanto monumental se une al hecho de respirar el ambiente joven y estudiantil de la ciudad, al que se llega tras salir de la Plaza Mayor y cruzar de principio a fin La Rúa.

Calle Compañía

Se podría definir como “la calle”. Quizá no haya en Salamanca otra con esa belleza, ese valor patrimonial de otro tiempo que te lleva a viajar a otros tiempos, espacios, lugares y rincones.

Desde el Palacio de Monterrey hasta la Casa de las Conchas (o viceversa), los turistas o salmantinos pueden visitar la Clerecía, la iglesia de San Benito o el convento de las Agustinas, pero sobre todo, pasearla.

La calle Compañía, Salamanca.
La calle Compañía, Salamanca.

Esta vía de la capital alcanza su mayor esplendor al apagarse la luz natural para dar paso a la artificial, llenando de mayor encanto uno de los rincones que también ha sido plató de rodaje para series y películas. Su ambiente estudiantil llena a la calle Compañía de mayor vitalidad aún.

Huerto de Calixto y Melibea

Es un bonito espacio ajardinado sobre la muralla salmantina que ofrece increíbles vistas a la catedral y a la ribera del Tormes. De él se cree que fue el lugar en el que Fernando de Rojas llevó el trágico final de La Celestina.

Huerto de Calixto y Melibea, Salamanca.
Huerto de Calixto y Melibea, Salamanca.

A la entrada del mismo, existe una estatua que da vida a la alcahueta más famosa de la literatura española. Soy una vieja cual Dios me hizo, no peor que todas. Si bien o mal vivo, Dios es el testigo de mi corazón.

Dicen también que es uno de los puntos más románticos de la capital del Tormes, por su encanto, su historia…

Patio Chico

Belleza, tranquilidad, contraste, paz, soledad… o inmensidad son solo algunos de los adjetivos que pueden definir a este rincón que se esconde en la ciudad de Salamanca.

Desde esta ubicación, los visitantes pueden deleitarse y observar el ábside de la Catedral Vieja, la Torre del Gallo, la fachada sur del crucero de la Catedral Nueva y la cúpula de su torre. Una vez derruído el muro que rodeaba un solar abandonado y que lo afeaba, el Patio Chico brilla más que nunca.

Patio Chico, Salamanca.
Patio Chico, Salamanca.

Todo ello, acompañado con la piedra de Villamayor, que no deja de deslumbrar al patrimonio de Salamanca en uno de los lugares con mayor encanto y que sirve como reclamo para salmantinos y turistas.

Fachada Rica de la Universidad

Se puede afirmar, sin temor a parecer muy pretencioso, que se trata de la obra maestra del Plateresco español. Data del año 1529 y en el centro se puede observar la efigie de Carlos I, ya que durante su reinado se finalizó esta obra, sin duda uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad, y no solo por la afamada rana.

Fachada Rica de la Universidad de Salamanca.
Fachada Rica de la Universidad de Salamanca.

De hecho, cuenta la leyenda que los estudiantes de Salamanca tenían que ver la rana para poder aprobar. El que no la viera, no podía doctorarse; otro significado que se le ha dado es la lujuria al estar posada sobre una calavera, dando a entender la cercanía de la muerte si se osaba pecar…

El patio de Escuelas Mayores acoge también la figura de Fray Luis de León de frente a la famosa y patrimonial fachada rica de la Universidad de Salamanca.

Cueva de Salamanca

Se trata de la cripta de la antigua iglesia de San Cebrián, que fue derribada en el siglo XVI. Se encuentra ubicada pegada a la Torre del Marqués de Villena y la cerca Vieja, siendo la parte más antigua de la muralla que se conserva.

La Cueva de Salamanca.
La Cueva de Salamanca.

Cuenta la leyenda, ahora más que nunca, que era el diablo el que daba clases de nigromancia a 7 alumnos durante otros tantos años. Una vez que pasaban los 7 años, uno de ellos tenía que quedarse con él como pago a todas las enseñanzas recibidas.

De hecho, el Marqués de Villena fue uno de sus alumnos y cuando tuvo la mala suerte de ser el elegido huyó, perdiendo su sombra en la huida, lo que le hizo estar señalado el resto de su existencia. De noche, iluminada, la Cueva es aún más atractiva.

Puente Romano

Se trata de una de los monumentos más icónicos de la ciudad de Salamanca. Es un puente sólido, resistente al paso del tiempo. Durante muchos siglos fue el punto principal de acceso a la ciudad. El momento exacto de su construcción ha sido muy discutido, aunque diversas investigaciones señalan que está fechado en la segunda mitad del siglo I. Su construcción surgió de la necesidad de tener que cruzarel caudalosorío Tormes.

Puente Romano, de Salamanca.
Puente Romano, de Salamanca.

Formaba parte de la Vía de la Plata, una de las calzadas romanas más importantes que conectaba Emérita Augusta (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga). La longitud del puente es de 358 metros y está formado por 27 arcos, de los cuales los primeros 14 corresponden al puente viejo. La riada de 1626 destruyó el resto de los arcos que tuvieron que ser reemplazados.

Es imposible separar la figura del Puente Romano de su verraco, una estatua tallada en piedra, la más antigua de Salamanca, que ya deja notar el paso del tiempo. Está relacionada con el pueblo de los vettones.

Casa Lis

Quizá es uno de los puntos con más encanto de Salamanca, un museo cuyo valor reside tanto en el contenido como en el continente. Se trata de un palacete urbano enclavado sobre la antigua muralla de la ciudad mandado construir por Miguel de Lis (1855-1909). Era propietario de una fábrica de curtidos que había heredado de su padre y que adaptó a los nuevos sistemas de producción en la última década del siglo XIX.

Actualmente el edificio es la sede del Museo Art Nouveau y Art Déco y en sus salones y dependencias se exhibe una parte de los fondos donados por Manuel Ramos Andrade (1944-1998), anticuario y coleccionista que vio cómo en 1995 la Casa Lis, con un recuperado esplendor, abría de nuevo sus puertas, ésta vez para exponer sus colecciones únicas en España.

La Casa Lis de Salamanca.
La Casa Lis de Salamanca.

En la actualidad, una gran vidriera emplomada cubre el patio central. Las claraboyas y cerramientos elaborados en el mismo taller han recuperado las vidrieras artísticas que ya engalanaban la vivienda de Miguel de Lis en 1906 y la fachada sur, de un delicioso cromatismo, se ha convertido en una de las imágenes más representativas de Salamanca.

Dominicos

Este grandioso monumento se encuentra en pleno centro de Salamanca, junto a la calle de San Pablo, y también es de obligada visita.

La construcción de su majestuosa fachada fue iniciada el día 30 de junio de 1524 en honor de San Esteban y se prolongó hasta 1610. Mezcla estilos como el gótico o el barroco, aunque por la filigrana de sus adornos y la riqueza en su ornamentación la catalogan del más puro estilo Plateresco.

El convento de San Esteban, los Dominicos, Salamanca.
El convento de San Esteban, los Dominicos, Salamanca.

El Convento de San Esteban se conoce familiarmente como los Dominicos, ya que allí se estableció esta orden religiosa entre 1255 y 1256.

En el siglo XVI la Universidad salmantina, de la mano de los grandes teólogos de San Esteban, adquirió su máximo prestigio. El más sobresaliente de todos sus Maestros fue fray Francisco de Vitoria (1483-1546), iniciador de la ‘Escuela de Salamanca’ y enterrado allí, precisamente en el panteón de los Teólogos.


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