Opinión

Yoga on line en Salamanca

 

Te doy la bienvenida a tu columna de yoga semanal. ¿Cómo estás? Espero que este retiro espiritual que estamos viviendo te esté aclarando quizás algunas dudas tan bien como lo hace tu lavadora con el jabón de la ropa.

 

Estamos conociendo estas semanas las bases del yoga en un momento complejo de quedarnos en casa, unas bases que nos ayudan a vivirlo con presencia y consciencia. Viendo, tal vez, aspectos de tu vida que antes no habías visto.

En estas columnas hemos ido abriendo la cajita de los niyamas, que son el segundo paso del yoga, y cada niyama se apoya en el resto, hacen todos equipo. Si la semana pasada veíamos como tapas es esa disciplina para continuar, esta semana encontramos la brújula, alumbramos el camino, para saber hacia dónde nos queremos dirigir.

Los niyamas son cinco, recuerda, y hoy te presento el cuarto, su nombre es svadhyaya. De primeras suena extraño, luego te va saliendo. Significa ‘autoindagación, autoestudio’. ¡Y vaya si estamos ahora en un momento vital de autoestudio! Svadhyaya es hacer introspección, es el estudio de uno mismo, sin juicio y con mucha compasión contigo, siendo amable: hacer revisión.

En la antigüedad la tradición era que los yoguis practicaran este niyama a través de los textos clásicos, buscando esa verdadera esencia del ser, de la verdadera existencia. Muy filosófico, la verdad.

Svadhyaya, autoestudio en tu esterilla:

Esto es investigarte en cada asana, en cada respiración y en cada meditación. Significa darnos cuenta de qué se estremece en cada una de nuestras interioridades. Ponerte a pico y pala con el frontal cual minero para averiguar. Para comprender mejor cuáles son nuestras debilidades y nuestras fortalezas. Para conectar con el mapa bien clarito hacia la isla del tesoro: tú. Ese TÚ en grande, sin máscaras con tus miedos, sin personajes con tus alegrías, sin roles con tus esperanzas. Ese tú tan esencial.

Autoexploración en el confinamiento:

Como decía hace unos días, las leyes del Universo actúan, ¡qué pillinas! Y como en nuestro anterior día a día, no nos daba tiempo a sacar ni el pico, ni la pala, ni el frontal para hacer ese estudio de uno mismo, pues voilà: el Universo te para, te concede ese tiempo de introspección. De aprovechar para hacer revisión, que sale sola, no es que digas “venga me voy a poner…”. No, en estos días sale sola. Brota esa claridad de encontrar. De saber cuántos “adiós” vas a decir cuando termine el confinamiento y cuántos “te quiero”, de verte en cada una de las ramas de tu vida. De saber cuánto hay de cierto de eso o aquello que pensabas de ti, de reconocerte en cada una de las emociones que estos días afloran, de entrenar a tu mente con tu meditación. Revisión para el autoconocimiento.

Así que, ahí es nada, este niyama, te dejo con tus investigaciones de Anacleto agente secreto, espero que te disfrutes y te quieras muchísimo, eres con quién vas a estar toda tu vida.

Te animo a colarte por la rendija que te lleva hacia ti mismo. Que tengas un buen día y cuides tu energía.

Ganesha Salamanca

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